Monseñor Oswaldo Rodríguez Martínez cumplió ayer 38 años de haber sido ordenado sacerdote por la imposición de manos del entonces obispo de Huánuco Antonio Khünner Khünner. La obra social que ha realizado y realiza Oswaldo Martínez hace que el aniversario de su ordenación sacerdotal sea una fecha especial, no solo para él sino para la comunidad en general que reconoce su vocación religiosa y su sensibilidad humana que trasciende los muros de la fe.

Si bien la obra de este hombre de fe se puede ver en las construcciones de la Aldea Infantil San Juan Bosco, Casa de los Jóvenes, Casa de las Señoritas, Casa San José, Casa Mis Abuelitos, la ermita de Las Pampas, el Vía Crucis en Las Pampas y tantas otras que ha realizado y construido con sus manos, tiempo, esfuerzo y gestiones; hay también otras tantas obras que no se ven, pero que él las siente y que la sociedad se beneficia.

El testimonio de Felipe Aguirre la mañana de ayer en la capilla del Colegio Pillko Marka es una muestra de la gran obra intangible de Oswaldo y que la sociedad —sin saberlo— celebra y agradece. Felipe fue acogido por Oswaldo en el seminario San Teodoro y hoy es docente nombrado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos e investigador premiado por Concytec.

Así de trascendente es la obra de padre Oswaldo abrazado al sacerdocio hace 38 años y contando.