Dra. Amarilis Domínguez Palpa
Este abril de 2019, no debiera ser un mes más de la Psicología Peruana en razón a que se celebra el 39° aniversario de creación del Colegio de Psicólogos del Perú, y se declara a partir de ello el 30 de abril como Día del Psicólogo Peruano. Las autoridades de nuestra orden profesional tanto a nivel nacional y en cada una de las regiones tendrían que ser los llamados a liderar, promover, gestionar y pronunciarse ante muchos problemas y necesidades del derecho que tiene la población de gozar de una adecuada salud psicológica. No sólo implementar plazas en instituciones de salud, instituciones educativas y programas; se trata de plantear propuestas de Políticas públicas en salud psicológica con visión interdisciplinaria, intersectorial e interinstitucional. Proponer incremento de presupuesto para mejorar la implementación e innovación de los servicios de salud psicológica y los programas preventivo-promocionales.

A nivel institucional no se ha deslindado sobre el manejo presupuestal de los ingresos económicos de las gestiones anteriores y es muy cuestionable que a la fecha existan tres sedes del CDR Lima y Callao, inclusive a nivel judicial no se resuelven estos casos que datan de los años 2014 y se complica con la última gestión 2018. Los psicólogos debieran demostrar en la práctica las capacidades humanas para resolver problemas, manejar conflictos y liderar con solvencia moral.

En nuestra región nuestro gremio profesional ha avanzado, sin embargo existen aspectos que no se visibilizan como el caso de los bienes adquiridos, la rendición de cuentas económicas de las últimas gestiones se desconoce. Participación en espacios de decisiones en políticas públicas relacionadas a la salud integral, al bienestar humano y al desarrollo social no se informan oportunamente.

Los psicólogos colegiados debiéramos tener mayor participación activa en nuestra orden profesional; se deben plantear directivas para evitar el intrusismo en nuestra carrera profesional, de pronto profesionales de la psiquiatría, enfermería y otros pretenden conducir programas vinculados a salud mental; porque desde el enfoque médico y patogénico, se continúa formando psicólogos con énfasis en la clínica sin advertir que la psicología de estos tiempos ha avanzado a niveles y espacios considerables.

Las facultades y escuelas de psicología tenemos un gran compromiso en estos temas, es necesario reflexionar y plantear nuevas propuestas de formación del psicólogo peruano, del psicólogo para regiones andinas, amazónicas y costeñas considerando la cultura de la comunidades, considerando la demanda de problemas actuales como contaminación peligrosa para la salud, incremento de la delincuencia juvenil, violencia a todo nivel, tráfico caótico a nivel del transporte, problemas específicos de la niñez, adolescencia y adultez, problemas de identidad de género, consumo de tecnologías informatizadas, actitudes políticas y corrupción, conflictos sociales e injusticia, desempleo y pobreza, problemas de migraciones, damnificados por desastres naturales, etc. Resulta como consecuencia problemas de estrés, ansiedad, depresión, problemas psicopatológicos y finalmente psiquiátricos.

Ante el cual si queremos garantizar una población más  saludable psicológicamente no necesitamos más hospitales, psiquiatras, psicólogos clínicos, psicofármacos, centros de internamiento… necesitamos invertir más en políticas públicas preventivas con psicólogos que manejan prevención y promoción de la salud psicológica, que se garanticen mejores condiciones de vida a las poblaciones vulnerables, mayores oportunidades de desarrollo humano, inversión en proyectos productivos para generar mejores economías y estos favorezca la realización humana.

Formar las brigadas protectoras de la salud psicológica de las comunidades, formar psicólogos promotores de salud comunitaria, psicólogos integrando equipos interdisciplinarios en diferentes sectores de la sociedad. En este mes de la Psicología Peruana hay mucho por hacer y emprender colegas psicólogos!