Teresa Chara de los Rios
Acoso sexual es acoso sexual, venga de donde venga, quien lo realice o a quien se lo hagan.

Acoso sexual y laboral lo vivimos a diario las mujeres, en las oficinas o espacios públicos. Puede ser verbal o no verbal, físico, emocional o virtual. Las mujeres ante el acoso, sentimos  vergüenza, miedo  y sobre todo asco.

Los acosadores nos dan asco, de cómo nos miran, nos tocan o rozan nuestros cuerpos  con cualquier pretexto, así como bromas o gestos sexistas. Los acosadores son personas conocidas o desconocidas, pero siempre repiten el mismo patrón: sentir que tienen el poder para tocar o decir lo que quieran a las mujeres. Y ese es el tema, poder sobre las mujeres.

En los centros de trabajo se observa cómo el jefe o el empleado “mandado”, comienza a acosar a la joven trabajadora recién llegada, o peor aún, a la  indefensa practicante. Los compañeros de la oficina, hombres y mujeres, sonríen maliciosamente, murmuran, se regocijan, censuran, pero no hay una sola persona que le ponga el alto y se atreva a “pararle el macho” a ese acosador, aun cuando sea el jefe.

Este pensamiento machista culpa a las mujeres de ser las provocadoras, ya que los “indefensos  hombres” no pueden controlar sus emociones y se dejan llevar por las “provocadoras” mujeres. Si esto fuera verdad, no habría tanta niña acosada y violentada sexualmente, aunque en ese momento ellas estén usando un holgado buzo o uniforme escolar y en una situación de indefensión.

El acoso cibernético es otra modalidad de acoso sexual. Hacer llamadas obscenas mediante el celular, o mensajes subidos de tono y en lenguaje sexista, enviar fotos o videos pornográficos, sin el consentimiento de quien lo recibe. Lo bueno para las víctimas es que los mensajes quedan grabados en el celular o equipo, configurando la prueba que servirá para denunciarlo.

Es muy importante que hombres y mujeres lean y se informen sobre las últimas normas con respecto al acoso sexual, especialmente el DECRETO LEGISLATIVO n.º 1410 “QUE INCORPORA EL DELITO DE ACOSO, ACOSO SEXUAL, CHANTAJE SEXUAL Y DIFUSIÓN DE IMÁGENES, MATERIALES AUDIOVISUALES O AUDIOS CON CONTENIDO SEXUAL AL CÓDIGO PENAL, Y MODIFICA EL PROCEDIMIENTO DE SANCIÓN DEL HOSTIGAMIENTO”.

En los últimos tiempos vemos en los medios de comunicación, los casos de acoso sexual en el Congreso. Esto ha sido una práctica soterrada, que gracias a la valentía de algunas mujeres se viene evidenciando.

El machismo obnubila a los hombres, cualquiera sea su posición, más aún si éstos son  personas mayores y tienen poder político. Empiezan con el coqueteo fácil, sutil, con palabras de galanteo, algunas veces aceptado como una cortesía, que van exacerbando oscuros sentimientos reprimidos y que los conduce “como jugando” a una situación de acoso sexual.

En política nada es casualidad y si a un hombre “político viejo”, le tiraron un “anzuelo y cayó el pescadito”, tiene que aceptar las consecuencias de sus actos. Pero también, la periodista debe  mostrar todos los chats y no solo los que ella ha editado. Queremos saber toda la verdad y no a medias. Siempre lamentaré que este tipo de denuncias afectan a los familiares, tanto de la víctima como del agresor.

El acoso es acoso y es un delito censurado socialmente. Lo que incomoda es la doble moral, si es amigo, trátalo con guantes de seda y si es adversario político, aplícale la ley. Así no funcionan las cosas. No se trata de lapidar al adversario político, se trata de ir eliminando esas malas prácticas instauradas en el poder político venga de donde venga.

Es urgente empezar a trabajar sobre las nuevas masculinidades, la reconstrucción de la hombría para cambiar estereotipos y se promuevan relaciones equitativas de respeto y valoración a las personas. Lo que antes era un “piropo” y tolerado por la sociedad, ahora puede ser considerado como acoso.

Las mujeres ya estamos hartas, queremos sentirnos seguras dentro y fuera de nuestro hogar y que no se nos juzgue por cómo nos vestimos, o que se aprovechen de nuestra necesidad económica o laboral.

“Es urgente empezar a trabajar sobre las nuevas masculinidades, la reconstrucción de la hombría para cambiar estereotipos”