Desde hace muchos años el factor Fujimori divide a los peruanos en dos bandos. Por un lado, un sector indignado capaz de mover las calles y, por otro, el fujimorismo, que tiene defensores en prensa y redes, pero que no logra movilidad en las calles. Rafael Belaunde, primer ministro de Bustamante expresó durante una interpelación parlamentaria una frase que fue criticada, pero que mide el impacto de la política que finalmente se impone: “Si las ideas se combaten con ideas, las masas se combaten con las masas”.

Y AHORA QUÉ

Kenji gana y pierde, PPK pierde, Keiko pierde y Alberto Fujimori gana. Ganan, desde luego, los más serios aspirantes a aglutinar a los nakos, Guzmán y Barnechea. Nada más disputado que el centro. Ese es el balance de una serie de jugadas que conviene analizar con cuidado. Kenji gana porque rompe la unidad de Fuerza Popular y es posible que con Alberto Fujimori libre, logre mayores adhesiones que las que ya tiene en el Congreso. Por lo pronto, calentó la guerra con Ana Hertz de Vega y Pier Figari, los titiriteros detrás de bambalinas. Con Fujimori en libertad podría ocurrir que muchos naranjas “temerosos”, esos mismos que se desmarcaron de Patricia Donayre durante la reforma electoral, se alineen detrás del líder histórico, promotor auspicioso de la candidatura de Kenji en 2021.

Si Fujimori mueve el piso de la organización partidaria que se sustenta en su imagen, bien podría mover el piso de quienes llevan hasta hoy la batuta ¿Por quién se decidiría Luz Salgado, Martha Chávez y otras figuras históricas del fujimorismo si es que tienen que elegir entre el albertismo o ese keikismo maniatado por dos hilos invisibles? ¿Alberto Fujimori vs Ana Hertz? Si Kenji juega con la estrategia de su perspicaz asesor, el transvase del poder está cantado.

Keiko pierde. La “institucionalización” de Fuerza Popular solo era un pretexto para darle sostén a la cúpula, no para liquidar el caudillismo que Fujimori representa ¿La opción por Keiko, sin opción de un segundo que le haga sombra, no es caudillismo? En una lucha frontal entre el albertismo y el keikismo, con Fujimori libre y en abierto contacto con los cuadros, el partido tendría que voltearse en favor de Kenji.

A Kenji no le queda sino jugársela por el electorado fujimorista puro, pues el centro y la centro izquierda que simpatizó con su rebeldía liberal y anti Keiko, le han apartado su confianza. Todos hablan de PPK y el canje de su vacancia por el indulto, pero pocos del papel que le tocó a Kenji en este juego de poder. Las encuestas tendrán pronto la respuesta.

PPK pierde porque se queda solo, sus leales se han quedado descolocados y sus no tan leales empiezan a abandonar el barco. “PPK no era inmoral ni mentiroso, no debía ser vacado; pero indulta a Fujimori y debe irse. Sí que le tenemos tolerancia a la ‘corrupción’”.

Mercedez Aráoz no tenía una línea de argumentación clara en la conferencia de prensa del 27 de diciembre, donde sobraron las palabras, pero faltó el sustento. Más aún, a la izquierda, la reparación le debió sonar a un “estate quieto” que atiza, que no reconcilia. PPK pierde sus fichas y se convierte apenas en un receptáculo de la derecha que aspira a ocupar los puestos claves.

Guzmán y Barnechea ganan si es que logran aglutinar a los descontentos y a los neutros, pero ese ya es otro análisis.

Es una crisis que se explica por una suma de errores del gobierno, que creyó que con un buen abastecimiento de comunicadores gestionaba todos sus avatares. Para las crisis sirven más los estrategas, los que la ven completa, los que creen que la política no se evalúa por episodios sino por su conjunto y por su prospectiva. La soledad en el poder no es buena, puede empujar al gobernante a cualquier alianza, a recaer en el error y a entregarse con zapatos al mejor postor.

Y a todo esto ¿Nadie se atrevió a decirle a PPK (antes de la vacancia) que lo más sensato era renunciar y alejar el nubarrón Odebrecht de Palacio? ¿No era Vizcarra el indicado para convocar a un gobierno plural que la acabara sin reformas, pero en paz? Ahora todos deberemos pagar las consecuencias.