Los chats del selecto grupo de congresistas fujimoristas liderados por Keiko Fujimori han revelado su catadura moral, su manipulación y sus odios y sus iras.

Los chats de “La Botica” (como llamaron al grupo) están siendo usados por el fiscal Domingo Pérez para demostrar al juez Richard Concepción Carhuancho la estructura de la organización fujimorista, el nivel de mando, su modo de operar y su capacidad para perturbar la acción de la justicia, lo que incluye los confesados (en el chat) blindajes al destituido juez César Hinostroza y al actual fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, ambos señalados como integrantes de la organización criminal “Los Cuellos Blancos”.

Keiko Fujimori, su asesor Pier Figari y sus abogados han cuestionado el uso de los chats por el fiscal Domingo Pérez afirmando que no prueban el lavado de activos que se les imputa. Lo que sí prueba es cómo operan, cuál es su estructura, la misma que describen los testigos de la Fiscalía y que se  empleó para el “pitufeo” del dinero que supuestamente entregó Odebrecht a Jaime Yoshiyama para la campaña presidencial de la organización política liderada por Keiko.

Mientras sigue la audiencia de prisión preventiva para Keiko y otras diez personas, los chats ya han empezado a hacer efecto en el grupo parlamentario fujimorista y pronto le sería útil a la justicia.