El mes de diciembre ha llegado con una torrencial lluvia que ha causado estragos y que pueden ser una alerta de lo que serán los siguientes días o esta temporada de lluvias en el departamento.

La situación debería obligar a las autoridades a elaborar un cronograma de reuniones de emergencia de las plataformas de Defensa Civil , primero a nivel distrital, luego provincial y finalmente regional (todo en una semana) para el diagnóstico y propuestas de intervención para la mitigación de riesgos.

La naturaleza ha enviado un primer mensaje que no debería dejarse pasar desapercibido y en cambio tomarlo con alerta.

Por ahora no se han registrado —afortunadamente— víctimas personales y tan solo materiales que para el resto de la gente puede no ser significativa, pero sí lo es para quien lo perdió, para ese varón o mujer, para esa familia que pasó en fracciones de minutos de tener una casa, un televisor, una cama a no tenerlo nada, absolutamente nada.

No es ninguna novedad la presencia de lluvias y torrenciales en esta época del año en el departamento. Lo que puede ser novedad es el nivel de organización de nuestras autoridades para una rápida respuesta a la emergencia, atender a los damnificados, a los afectados, restablece el tránsito en las carreteras. Hay que activar las alarmas y alertas de Defensa Civil y poner a trabajar las plataformas: no hay tiempo que perder.