El feminicida Trini Bautista Rosas (27) reconstruyó el crimen de su expareja Damaris Rojas Suárez (27), perpetrado el 1 de setiembre en una casa de Colpa Baja, ubicada a 4.5 km de la ciudad de Huánuco.

La diligencia programada por el fiscal Herbert Ollague y policías de la División de Investigación Criminal (Divincri) se inició a las 11 de la mañana en el frontis del Hospital de Contingencia donde está ubicada la farmacia donde la víctima trabajaba.

El asesino confeso que llevaba puesto un chaleco antibalas reconstruyó paso a paso lo que según él ocurrió después de las 7 de la noche del 1 de setiembre en que la madre de su hijo salió de trabajar.

En medio de un fuerte contingente policial, Trini Bautista fue llevado a La Esperanza y de allí él los condujo a la intersección de la avenida Micaela Bastidas y jirón Chimú, a media cuadra de la Plaza Mayor de Paucarbamba, donde está ubicada el chifa donde dijo haber comprado arroz chaufa y gaseosa.

En la víspera, el taxista narró a las autoridades que mientras llevaba el chaufa al trimóvil donde se encontraba Damaris echó un diazepan a la gaseosa, para luego dirigirse ambos a un parque. Sostuvo que comieron el chaufa y luego se dirigieron a Colpa Baja, donde él tenía un cuarto alquilado.

Aunque él asegura que llegaron a su cuarto y sostuvieron relaciones consentidas, las autoridades creen que está mintiendo, pues si ella bebió la gaseosa con el sedante se habría dormido mucho antes.

Se presume que Trini planeó el crimen y llevó a Damaris inconsciente. Él ha manifestado que lo hizo solo, pero la familia no descarta la participación de otras personas.

La diligencia llamó la atención de los transeúntes y vecinos del lugar que pedían justicia, insultaban y cuestionaban a Trini por haber matado a la madre de su hijo.

Luego, las autoridades se dirigieron a Colpa Baja, donde está ubicada la casa donde él tenía una habitación. En el interior continuó recreando lo que sucedió aquella noche. Un agente de la policía hizo el papel de la víctima, a la que según Trini golpeó con un fierro, ocasionándole la muerte.

Manifestó que al llegar a su cuarto tuvieron intimidad pero al recibir la llamada “de otro pata, ella se quiso ir, me quería dejar”, por lo que —dijo— lleno de ira cogió un fierro y la golpeó en la nuca.

Al verla sin vida dijo haberla arrojado al pozo de agua que estaba seco. Sobre ella arrojó un colchón viejo, una frazada, dos llantas de carro, piedras y tierra.

Las lesiones que dijo haberle causado fueron corroboradas por los familiares que indicaron que Damaris tenía un corte de regular tamaño en la cabeza, cerca del cuello, entre otras de menor gravedad.

Pero el médico legista que realizó la necropsia aún no ha querido pronunciarse sobre la causa de muerte y ha enviado muestras de sus órganos al Instituto de Medicina Legal de Lima. Tampoco se ha pronunciado sobre el tiempo de muerte.

Se conoció que las diligencias ya finalizaron y hoy por la mañana el confeso asesino pasará a disposición del Juzgado de Amarilis que programará audiencia de prisión preventiva.

JUSTICIA

Familiares y amigos de la víctima realizaron ayer un plantón en el frontis del Ministerio Público y el Poder Judicial exigiendo justicia y se imponga cadena perpetua a Trini Bautista.

Decenas de personas llegaron portando carteles  y llevando el ataúd de Damaris.

Asimismo manifestaron su malestar porque el asesino que estuvo con mandato de prisión preventiva por 9 meses fue liberado antes del plazo. Trini Bautista fue investigado y encarcelado por el delito de violación sexual en grado de tentativa en agravio de Damaris.

Llenos de ira, algunos manifestantes golpearon las puertas de ambas sedes ubicada en la Plaza de Armas.

Luego el cortejo fúnebre se dirigió al cementerio Divino Descanso donde fueron enterrados los restos de la técnica en enfermería.

La acalorada manifestación continúo tras el entierro de Damaris que deja un niño de 4 años en la orfandad.

Con el ataúd de Damaris protestaron en la puerta de la Corte y Fiscalía.