Pier Paolo Marzo Rodríguez
La educación comienza por casa” es algo que solemos decir al hablar de modales o de conductas. Y es cierto, aprendemos lo que es bueno y lo que no lo es, por imitación y a base de ser corregidos, desde los primeros meses de vida. Pero no todos hemos tenido padres o madres ejemplares y aún hoy hay niños y niñas que no encuentran en sus casas oportunidades para agarrarle el gusto a la lectura, pintar, escuchar cuentos, cantar, o incluso, jugar aprendiendo. Peor aún, tenemos barrios donde los nidos o escuelas no son suficientes para que nuestros niños y niñas desarrollen esas capacidades.

Por eso, jóvenes amantes de la lectura están promoviendo bibliotecas comunales en varias localidades de Huánuco, en línea con iniciativas similares en otras partes de Perú. Gracias a ellos hemos tenido en Huánuco las bibliotecas comunales como la “Biblioteca Comunal El Principito” ubicada en la selva, en Puerto Súngaro, Puerto Inca, formada por la “Asociación Cultural José María Arguedas”; la Biblioteca Comunal Doctor Moisés Reyna Rodríguez – La Paz” en el sector La Paz, en Colpa Baja, Huánuco; la biblioteca del Sector 3 del A.A.H.H. “Dos de Febrero”, en Las Moras, Huánuco, ambas promovidas por la Asociación Probiblio; y una en Margos, en el centro poblado Pacayhua.

Estas bibliotecas no sólo ofrecen el acceso a libros. Las que han logrado mantenerse son verdaderos centros culturales: solo en La Paz se han realizado 160 talleres desde su fundación el 24 de enero del año 2018. Y en Dos de Febrero, 40 talleres desde el 23 de febrero del 2019. Habiéndose alcanzado a 140 niños de 80 familias de los barrios respectivos .

Ellos están descubriendo mundos de posibilidades que no hubieran encontrado en sus casas o escuelas: en La Paz, además del gusto por la lectura, aprenden manualidades, dibujo, pintura, incluso coreano gracias a una voluntaria de KOICA – agencia de cooperación de Corea del Sur – cuya presencia fue gestionada por la Asociación Probiblio ante la Gerencia de Desarrollo Social del Gobierno regional.

Algunas niñas también han encontrado en las voluntarias promotoras, oídos amigos en los que contar situaciones de presunta trata de personas, violencia familiar o sexual . Y las voluntarias han activado a las entidades correspondientes de protección y de prevención.

Además, las voluntarias promotoras han gestionado visitas de alumnos de Odontología de la Universidad de Huánuco y de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, que han realizado  curaciones dentales en la población adulta e infantil del rededor.

Es decir, una biblioteca comunal bien gestionada cambia la vida, de cada niño que empieza a leer con gusto, y de toda la comunidad en donde se establece. Se vuelve un polo de desarrollo. También cambia la vida de quiénes van a apoyar: llegaron estudiantes  del 4to de secundaria del COAR, integrantes de la Asociación de Escritores de Huánuco, artistas plásticos, estudiantes universitarios, entre otros. Pues el servicio a los pequeños trae grandes satisfacciones.

Sin embargo, a pesar de las competencias municipales en el fomento de la cultura y a pesar de las políticas de Estado respecto del formento de la lectura, sólo la biblioteca de Puerto Zúngaro tiene apoyo municipal. Las demás se mantienen sólo a pulso de voluntarios y voluntarias.

Esto tiene que cambiar. Un niño lector y su familia sabrán valorar a la autoridad que apoye estos espacios educativos comunales, conforme las normas y políticas existentes. Mientras eso ocurre, tú que estás leyendo también puedes ayudar, donando libros para niños, muebles para exponer esos libros, o algo de tu tiempo un fin de semana para los talleres o entre semanas para la atención al público. Para ello puedes contactarte con la Asociación Probiblio vía Facebook como “Probiblio”, Instagram como “Asociación.Probiblio”, o al correo probiblio.h@gmail.com o al celular 975 693 297. Parafraseando el documento de la UNESCO “La educación es un tesoro”, podemos afirmar que nuestras bibliotecas comunales son un tesoro que necesita de mayores cuidados. Está en nuestras manos el dárselos.

  1. Agradezco estos datos a Leslie Pierina Fernández, integrante fundadora de la Asociación Probiblio