Amelia M. Díaz Tarazona

Uno de los vegetales muy apreciados en nuestra región y que producimos son las calabazas; al horno, en mazamorras o guisos; suelen dejarse al sol, ya que esto les permite ganar dulzura propicia para cuando queremos consumirlas como postres. Las calabazas son oriundas de Asia y de allí se extendieron a todas las zonas cálidas del mundo, su gran cantidad de agua la hace necesaria en todos los regimenes de adelgazamiento.

Las calabazas ayudan a la reducción de peso por su bajo valor calórico, al contener mínimas cantidades de hidrato de carbono, mucha agua y fibra pero además poseen aceites esenciales como el linoleico, el cual pertenece al grupo de los omega 6, esenciales porque el cuerpo no puede formarlos, los cuales en el organismo van a actuar bloqueando el transporte de las grasas hacia las células adiposas (células que acumulan grasas) además de favoreces la lipólisis  es decir la destrucción de estas células grasas, mejorando además el transporte de la grasa hacia la mitocondria celular para ser convertida en energía y de esta manera deshacernos de las innecesarias reservas de grasa de nuestro cuerpo. Las calabazas también nos ofrecen acido aspártico una sustancia que va a  intervenir en la  producción y secreción de hormonas y el buen funcionamiento del sistema nervioso actuando como neurotransmisor de las sensaciones excitatorias del cuerpo. Su contenido de ácido oleico, ácido graso del grupo de los omega 9, aporta a nuestro organismo  acción benéfica en el sistema circulatorio previniendo las enfermedades cardiovasculares.

Nos aporta minerales como magnesio y potasio, pero resaltaremos su contenido de boro el cual el organismo necesita en diminutas cantidades ya que interviene en el metabolismo del calcio y del magnesio y cobalto un mineral esencial para la vida; el cobalto forma parte de la cobalamina, que es una de las vitaminas de complejo B (B12), una deficiencia de este mineral puede llevar a un tipo de anemia muy rara.

Las calabazas tienen una sustancia llamada mucílago resultante de la degradación de la fibra insoluble como la pectina, la cual tiene acción protectora de la mucosa gástrica aliviando los problemas de gastritis, la acidez y la digestiones pesadas, además la presencia de este mucílago que tiene una textura gelatinosa, da volumen a las heces y acelera las digestiones lentas dando un efecto laxante.

Las semillas de las calabazas también deben ser aprovechadas ya que contienen ácido salicílico, el cual es capaz de prevenir problemas de artríticos y las fiebres.