El país se encuentra en emergencia sanitaria a consecuencia de la enfermedad del coronavirus. El Gobierno ha suspendido las clases en colegios institutos, cetpros y universidades, ha prohibido los espectáculos y actividades que concentren 300 a más personas, el personal de salud ha emprendido campañas para enseñar a la población a lavarse correctamente las manos y las buenas prácticas de higiene respiratoria (cubrirse  con el brazo o un pañuelo desechable la boca y la nariz al toser y estornudar) como medidas para frenar y prevenir la propagación de la enfermedad entre los peruanos.

No obstante los esfuerzos que se despliegan desde el Estado y los insistentes llamados a la calma, la población parece no entender que el éxito de la lucha contra el virus SARS-COV-2 que causa la enfermedad covid-19 o enfermedad del coronavirus pasa por mantener la serenidad. La histeria colectiva que se ha desatado solo está generando el desabastecimiento de algunos productos de las farmacias y de los mercados y distorsionando la economía, que luego pasará su factura a todos.

Si mantenemos la calma, atendemos las recomendaciones de los profesionales de la salud, cumplimos las disposiciones de emergencia [como ha ocurrido en China] en corto tiempo podremos salir de esta crisis, de lo contrario solo la prolongaremos y hasta la empeoremos.