Con una misa y un almuerzo, Oswaldo Rodríguez Martínez celebró sus 38 años de ordenación sacerdotal.

Desde el púlpito de la capilla del colegio Pillko Marka que fundó, el religioso reflexionó sobre la falta de vocación sacerdotal y la importancia de la labor de un sacerdote.

En otro momento agradeció a todas las personas que a lo largo de sus 38 años de sacerdote lo han apoyado con su oración, con su apoyo moral y apoyo material. “Solo hubiera sido imposible [realizar sus numerosas obras sociales], pero somos una familia y nuestra única intención es hacer el bien a los que más lo necesitan, querer mucho a nuestro Huánuco y seguir adelante”, manifestó para luego pedir a Dios que le perdone sus defectos, sus errores, sus pecados.

El momento más emotivo de la ceremonia religiosa fue cuando Felipe Aguirre uno de sus “hijos” (como se llama a los niños, adolescentes y jóvenes que apoya) se presentó para dar testimonio de lo que ha sido en su vida la presencia de Oswaldo, a quien agradeció por lo que hoy es doctor, docente nombrado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos e investigador premiado por el Concytec, entre otros logros profesionales.