Cinco jóvenes que realizaban trabajos de medición de la profundidad del río Huallaga salvaron de morir ahogados al voltearse el bote en el que se desplazaban por las caudalosas aguas.

El equipo que estaba integrado por ingenieros y topógrafos había sido contratado por una empresa de la capital para realizar trabajos de batimetría, por lo que usando un bote recorrieron una parte del río.

Ya habían finalizado los trabajos y se disponían a salir -a la altura del puente Huayopampa- cuando unas ramas se engancharon en el bote y lo hicieron voltear, cayendo todos al agua.

Dos de ellos lograron sujetarse al bote y fueron arrastrados varios kilómetros y cuando ya perdían fuerzas lograron salir a la altura del aeropuerto.

Uno de ellos tuvo que ser llevado al hospital con apoyo de efectivos del Serenazgo de Huánuco que llegaron ante el llamado de pobladores de la zona.

Arnold Gómez estuvo varias horas en el hospital y fue dado de alta.

Los otros jóvenes que sufrieron lesiones menores lograron salir nadando y otros sujetándose a unas ramas.

Todos terminaron con la ropa y los zapatos mojados.

Sus familiares llegaron al hospital creyendo que les había pasado lo peor, pues les habían informado que habían rescatado sus cuerpos.