Amelia M. Díaz Tarazona

La col, un vegetal de la familia de las cruciferas, remonta   su uso ha 4000 a.a.C en la provincia de Shensi China, llegando a Europa alrededor de 600 a.a.C y en 1536 fueron traídas a America por los  navegantes Franceses, siempre gozaron de gran popularidad  por su  contribución  no solo a la alimentación sino también a la salud,  cuenta la historia que  en el barco el Capitán Cook, británico que exploro Norte America y reclamo las costas de Australia para su país, fueron salvados muchos marineros con cataplasmas de col aplicadas en las heridas evitando la gangrena.

Resalta su contenido de vitamina C incluso más elevada que en algunos cítricos, favoreciendo el sistema inmunológico, y la vitamina K, la cual interviene en la formación de proteínas responsable de la coagulación sanguínea lo que evitara alguna hemorragia, la col posee más  provitamina A que otras verduras de color verde y contiene vitaminas del complejo B en particular B3 y ácido fólico.

El mineral que destaca en la col es el azufre, al parecer es la sustancia que le da la mayoría de sus beneficios ya que va a promover la formación  de quercetina y colágeno los que van a  actuar  dando beneficios al órgano de la piel, y la belleza,  ya que elimina las impurezas y toxinas de la piel mejorando o evitando los problemas de acné, actúa contra los hongos y bacterias que puedan atacarla  y mejora su elasticidad y firmeza, y de manera directa el azufre   depura  naturalmente nuestro organismo  mejorando la función del hígado, por esta misma acción  alivia los dolores causadas por  el reumatismo, además de mejorar las funciones digestivas y regular el sistema nervioso.

Las coles en todas sus variedades así como sus familiares  botánicos, son consideradas  alimentos anticancerígenos por excelencia esta fama la deben a su contenido de  indo 3  carbitol y el sulforafano. El primero actúa de manera que convierte los  estrógenos en exceso, en derivados menos   estimuladoras a la formación de células cancerigenas además de reducir  los radicales libres las cuales dañan las células y predisponen al desarrollo de esta enfermedad.  Y los sulforanatos que son sustancias formadas a partir del azufre que tienen la capacidad de actuar selectivamente destruyendo solo células cancerigenas.