El número de personas con la enfermedad del covid-19 va en aumento en el país, cosa que no debería alarmarnos, sino motivarnos a ser más estrictos en el cumplimiento de la principal recomendación de las autoridades de salud: aislamiento social.

Ya lo han dicho los profesionales de la salud, la enfermedad no es letal, la mayoría de personas con covid-19 no requerirán atención médica y sanarán en sus viviendas.

En estos momentos que la enfermedad se expande, lo que se requiere de inmediato es cortar el circuito de la propagación de la enfermedad. Y eso solo podrá ocurrir con el aislamiento voluntario de cada uno de nosotros, si nos quedamos en casa un tiempo, si dejamos de saludarnos con besos, abrazos, si nos lavamos las manos frecuente y correctamente, si desinfectamos nuestras zonas de trabajo. En suma, si cumplimos lo que nos dicen los especialistas.

China ya está regresando a la normalidad, desde finales de enero que el Gobierno estableció la cuarentena, paralización de algunas industrias y las restricciones de viaje para contener la propagación del virus.

En el país podemos acortar ese tiempo si de una vez —sí, de una vez— acatamos las órdenes de aislamiento, de quedarnos en casa. El Gobierno podría acelerar ese proceso adelantando las vacaciones del 2020 de los empleados públicos y facilitando que lo propio hagan las empresas privadas, garantizando siempre el funcionamiento de los servicios básicos