Mg. Lilian M. Mendoza Pozo

Un aula inclusiva es aquella que brinda servicio educativo a uno o más estudiantes con Necesidades Educativas Especiales, estas necesidades requieren de una atención personalizada y  grupal. En este contexto el manejo del tiempo es complejo, por lo que se puede considerar lo siguiente:

– El tiempo flexible es importante, evitar el estrés que pueda generar las actividades para los niños, debido a que no todos tienen el mismo estilo, ritmo y nivel de aprendizaje.

– Se debe ser cuidadoso en el manejo de tiempo de las actividades, y para estas tener en cuenta el ritmo personal de cada niño para la realización de las planeaciones, para que de esta forma sean significativos y funcionales sus aprendizajes.

– En las actividades se deben proporcionar tiempos para: Recolección de materiales, espacio a utilizar, tiempo para ejecutar la actividad en sí, complejidad, exposición de su trabajo.

Las actividades deben ser realizadas de forma libre y espontánea donde, cada niño desarrolle sus habilidades y potencial; recordar que todos los (as) niños(as) sin excepción tienen potencial y que a pesar de las “apariencias” puede llegar a sorprendernos siempre, por lo mismo requiere valorarlas. Es necesario considerar la responsabilidad social al atender a los niños y niñas en los primeros años de vida, ellos representan la formación, el desarrollo y aprendizaje de un repertorio de conocimientos, habilidades y destrezas que existen potencialmente en todo ser humano.

La maestra o maestro cumple un rol de guía en el proceso de aprendizaje, mas no impone los contenidos de forma arbitraria, debido a que este organiza su planeación y para poder facilitar el principio del tiempo flexible estas son algunas de las actividades que puede realizar:

– Dactilopintura, es una actividad que produce una satisfacción infinita y actúa como agente de liberación. La pintura a dedo favorece la educación de la mano para la expresión gráfica

– Amasado, favorece al desarrollo del niño en todos los sentidos. Aumenta su capacidad de concentración, le propone metas a corto y a largo plazo, facilita su proceso de lectoescritura, le relaja y tranquiliza, principalmente en los momentos de mucho estrés y de nervios. Es una actividad ideal para niños impulsivos, inquietos, incluso para los niños con déficit de atención, con o sin hiperactividad. Es una actividad que no solo los entretiene, sino que además permite establecer un contacto físico y placentero.

– El juego, en sus diversas modalidades desde el juego libre, juego de roles, juego con reglas; todos ellos contribuyen en el desarrollo y formación del niño: ayuda a canalizar sus emociones, a regular su comportamiento, a seguir instrucciones, respetar normas.

– Origami, favorece el desarrollo de la coordinación visomotora, canaliza su energía y sus emociones a través de la transformación del papel en formas de distintos tamaños partiendo de una base inicial cuadrada o rectangular que pueden ir desde sencillos modelos hasta plegados de gran complejidad.