Dra. Amarilis Domínguez Palpa

Nuestra amiga y escritora Gladis Alcántara Rojas nos acaba de obsequiar su nueva producción de una saga de historias; esta vez un apreciable libro titulado: CONFESIONES GATUNAS. Me confiesa que no sólo es un nuevo hijo de sus entrañas imaginarias, sino que fue escrito entre gatos y medianoche.

Lo valorable del arte literario es que se puede empezar desde garabatos (garagatos) hasta llegar a las metáforas increíbles. ¿Cómo interpretar la vida cotidiana humana en versión gatuna? El día a día en ambientes con olor a felinos domésticos, con amores y maullidos, con risogatos y risogatitos.

Historias terapéuticas desde dónde lo veamos, porque la psicología positiva ya lo mencionó y recomienda que trabajemos el humor, la resiliencia, la gratitud, la creatividad, imaginación, amor, potencial humano si queremos vencer las adversidades y recrearnos por momentos en historias creativas tomando la decisión de ser feliz, pese a muchas infidelidades y agravios que existen en la vida real.

La temática principal es el amor y el desamor, pero con ciertos límites de no llegar a extremos violentos, eso es saludable; estos libros por su temática y personajes pintorescos serán leídos principalmente por niños y jóvenes. Es una oportunidad para educarlos y darles ciertos mensajes indirectos en los temas planteados.

TERTULIA IMAGINARIA EN EL “CAFÉ LECHOSO”

Las historias nos llevan a vivir escenarios diferentes, de pronto me vi conversando con Gladis en el “Café Lechoso”; un punto de encuentro en las tertulias de las consagradas y novatas escritoras para reír de las bromas y ocurrencias de gatos mantecosos, románticos y científicos.

Mientras conversábamos, en otra mesa Chicito un tanto distraído compartía su café sin leche con una gatuna vendedora de libros para niños; y entre el bullicio se escuchó que le decía: s-á-c-a-m-e  l-a c-u-e-n-t-a p-e-r-o n-o m-e d-e-j-e-s.

Recuerdo que la lectura me transportaba hace años cuando compartíamos tertulias con otros gatos que ya han desaparecido del escenario de nuestras vidas y amistades por arte de magia.

MI MEDIA NARANJA ES UNA TORONJA DULCE

Los gatos andan de techo en techo, pero no sé si esta historia surge de los tejados, de las noches más infelices o de los amores gatunos de gatolandia. En el amor hay manzanas rojas y acarameladas, como las hay envenenadas y del pecado; naranjas no sólo medias, sino ahora se comparten en cuartos y octavos; ¿te imaginas tener un amor gatuno en perspectiva de ser su octava naranja? Hay naranjas fraganciosas, olorosas, pero también las hay podridas, pestilentes, sin jugo; pero ya cuando hablamos de toronjas en el amor es cosa seria. ¿Estamos hablando de gatos que me sucede?, de pronto me enredo hablando de frutas y el amor entre gatos y frutas no se explica. Pero mejor vayamos al asunto de las toronjas: “ ¿Qué hago si mi media naranja es toronja? “. Eso nos recomienda la lectura de Confesiones Gatunas. Prefiero ser resiliente y encontrar una toronja dulce que una naranja sin jugo. La felicidad de leer no está en los nombres, lugares y cantidad de páginas; estará siempre en los escenarios imaginarios que nos propone la autora en este caso, y nos permite ser uno de los personajes nuevos que la historia no lo había considerado.

SÍNDROME DEL MUY MUY…

Estoy resultando muy entrometida en este comentario, muy imaginaria, muy alegre, muy ocurrente, hay cosas que nos la puedo comentar por respeto a la vida gatuna y de muchas gatas que son personajes públicos. Se comen las naranjas de otras, se roban el jugo y el néctar de la vida, pero hay quienes han llegado con todas sus tonadas a sus buenos años sin perder la magia de vivir, el entusiasmo y la vitalidad, porque ellas bebieron el jugo de una toronja dulce.

Felicitaciones muy-muy a Gladis y su mundo gatuno, es momento de que La Negra dé un salto cualitativo, no sé si literario o amoroso.

Ya casi próximo a cumplir años felices está nueva gata se despide y agradece a todos sus amigos lectores por compartir estas breves confesiones en voz alta. Y mejor me voy, “¡ …porque yo no estoy en este cuento y es mejor que nunca lo esté…!”