El silencio de Provias Nacional sobre el estado del proyecto del asfaltado de­finitivo de la carretera Huánuco-La Unión-Huallanca-Desvío Antamina (que in­cluye su ensanchado) está sirviendo de cultivo para un posible conflicto social en Huánuco. Por lo pronto el gobernador regional, Rubén Alva, ha acusado al ministro de Transportes y Comunicaciones y primer vicepresidente de la República, Martín Vizcarra, de no responderle los oficios que le envía solicitándole informa­ción del proyecto y le ha advertido que la de­mora en la ejecución de este proyecto puede desencadenar el desembalse de protestas.

Para este 15 de marzo los alcaldes de las zonas altoandinas han confirmado su partici­pación en la reunión convocada en Chavinillo para tratar sobre dicho proyecto, pero ya algu­nas voces se han adelantado a criticar el papel de Provias y el contrato de mantenimiento de esa carretera en ejecución.

El asfaltado de la carretera Huánuco-La Unión es un caro anhelo del pueblo huanu­queño y en los últimos años la expectativa ha ido incrementando con los avances de los estu­dios y promesas de los presidentes Ollanta Hu­mala y Pedro Pablo Kuczynski y sus ministros de que se asfaltará.

Ni Provías ni el MTC deberían esperar una protesta para instalar una mesa de diálogo y tratar el proyecto. De una vez deberían llegar y dar explicaciones. Si hay manipulación po­lítica del tema es porque lo permiten con su silencio.