Germán Vargas Farías

Caso 1.- Moisés Mamani, congresista de Fuerza Popular por la región Puno, fue desembarcado de un vuelo de Latam Perú tras ser denunciado por una aeromoza por tocamientos indebidos. Eso ocurrió el 14 de noviembre de 2018.

La Comisión de Ética del Congreso de la República investigó la denuncia y emitió un informe que fue discutido en el pleno el 8 de diciembre. Finalmente, con 94 votos a favor, se aprobó su recomendación de suspender a Mamani por 120 días.

El congresista que se hizo famoso por grabar a otros colegas suyos ofreciéndole ventajas para que vote en contra de la vacancia de Kuczynski, y que pretendió pasar por “héroe de la democracia”, se reveló como lo que realmente es: un vulgar acosador.

Caso 2.- Luis López Vilela, congresista de Fuerza Popular por la región Piura, fue denunciado por su colega Paloma Noceda por tocamientos indebidos. La legisladora declaró, el 11 de diciembre de 2018, que durante una reunión de bancada López Vilela le realizó “una suerte de masaje asqueroso”, precisando que eso ocurrió “cuando ni siquiera tenía una relación amical con él”.

El pleno del Congreso se reunió y aprobó, por mayoría, aplicar a recomendación de la Comisión de Ética la máxima sanción al congresista fujimorista, 120 días de suspensión.

Cierto que la votación fue ajustada (44 votos a favor de la sanción, 40 en contra y 5 abstenciones), y que de los 40 en contra nueve corresponden a mujeres congresistas, pero es cierto, también, que todas ellas son fujimoristas: Betty Ananculí, Gladys Andrade, Tamar Arimborgo, Rosa Bartra, Karina Beteta, Úrsula Letona, María Melgarejo, Luz Salgado y Milagros Takayama.

La mayoría de la bancada fujimorista. a diferencia de lo ocurrido en el caso Mamani, respaldó a López Vilela, y su vocero Carlos Tubino declaró que la sanción era excesiva. Pero no pudieron impedirla.

Caso 3.- Yonhy Lescano, congresista de Acción Popular por la región Puno, fue denunciado por acoso sexual por una periodista cuya identidad se mantenía en reserva hasta ayer. Sin embargo, todos hemos conocido los mensajes de whatsapp y es evidente la insinuación sexual que transmiten.

La Comisión de Ética del Congreso se reunió ayer martes y aprobó por unanimidad iniciar investigación contra Lescano, comprometiéndose a realizar un trabajo objetivo. El Ministerio Público ha iniciado, también, una investigación preliminar por los hechos denunciados.

Los casos de Mamani, López y Lescano han sucedido en menos de cuatro meses, y aun cuando han provocado en su momento escándalos absolutamente justificados dan cuenta de situaciones que, cada vez, más gente está dispuesta a enfrentar.

Romper con el silencio, enfrentar la vergüenza y el escarnio al que suelen ser sometidas las víctimas, tomar la decisión de denunciar pese a todo ello, es un signo saludable en medio de tanto asco.

Casos como los reseñados nos permiten comprobar que ciertas cosas han cambiado en nuestro país, y reconocer que varias otras no. El machismo, el maltrato a la mujer, se evidencia en todos los sectores sociales, pero suelen ser los más poderosos los que añaden cinismo a su prepotencia.

Pretender que por tener más de 40 años de edad la mujer no puede ser víctima de acoso sexual, y llamar bromas pícaras a lo que evidentemente es una grave falta de respeto, es tan grosero como querer justificar sus agresiones apelando a trayectorias cívicas que habrá que revisar.

Es patético que agresores con poder atribuyan las denuncias a supuestas intrigas contra ellos, cuando la conspiración que se advierte, y de la cual son ellos responsables, es de la falta de coherencia, la hipocresía, y de su desdén por la dignidad de las personas, y de las mujeres en especial.

“El machismo, el maltrato a la mujer, se evidencia en todos los sectores sociales, pero suelen ser los más poderosos los que añaden cinismo”