Germán Vargas Farías

Caso 1.- Una niña de 7 años de edad es violada por su tío, un atleta apreciado por sus logros y considerado uno de los personajes más destacados del deporte nacional. Llevado a juicio es  condenado por el crimen cometido. Diez años después, y cuando aún no cumple la mitad de la pena, el presidente de La República decide indultarlo. Declara que el violador ya ha sufrido bastante, y que no es posible que una persona que ha dado tantas satisfacciones deportivas al país permanezca presa.

La opinión pública se divide. Unos aprueban la decisión del presidente, otros la repudian. La familia de la niña protesta, sienten que reciben una afrenta más. El alcalde de la ciudad, un tipo tan imbécil como inescrupuloso, les dice que entiende su dolor, pero que este no se repara con venganza. Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Caso 2.- Veinte jóvenes mueren asfixiados en una discoteca de un céntrico barrio de la ciudad. El local carecía de condiciones mínimas de seguridad, y de licencia municipal de funcionamiento. El administrador y dueño de la discoteca es sindicado como principal responsable de los hechos. Se inician las investigaciones pero estas se dilatan por maniobras de la defensa del inculpado y por presión ejercida por políticos amigos suyos. Pasan los años y el presidente de la República decide conceder el derecho de gracia a favor del empresario. Se corta así la investigación.

Los familiares de las víctimas protestan. Organizan marchas e interponen diversos recursos impugnando la decisión del presidente. Este indica que ha sido la decisión más difícil de su vida, pero debía recordarse que, si bien es cierto que el dueño de la discoteca cometió errores, también había contribuido al progreso nacional. Asimismo, exhorta a los familiares de las víctimas, y a todos los que se solidarizan con ellos, a no dejarse llevar por el odio.

Un conocido periodista, evidenciando que la inteligencia de su abuelo le fue negada, aprueba la decisión presidencial y revela una vez más lo que lleva diciendo desde que perdió la razón:  la culpa de las protestas y del odio la tienen los caviares. Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Caso 3.- Más de 30 personas a bordo de un ómnibus mueren en un accidente en el serpentín de Pasamayo, en la denominada “Curva del Cardenal”. Se informa que la tragedia ocurrió al colisionar el vehículo en el que viajaban con otro conducido a excesiva velocidad por un chofer en estado de ebriedad. Los familiares llegan al lugar del accidente y se registran dramáticas escenas de dolor.  En medio del sufrimiento, los familiares demandan justicia.

A 300 kilómetros del lugar, una ministra ofrece declaraciones a la prensa y anuncia severa investigación, indemnizar a los familiares de las víctimas y cerrar la vía fatídica. Habla luego de la importancia de voltear la página, de perdonar y de la necesidad de la reconciliación. Alguien le pregunta entre quienes, y cae una lágrima por su mejilla. Está emocionada, y nadie sabe por qué.  Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.