Pier Paolo Marzo Rodríguez

  1. LA INMUNIDAD

Un congresista cuando era un general en actividad, robaba el dinero que debió destinarse a la compra de gasolina para el Ejército. Otra congresista había falseado información para postular. Un tercero se había quedado en un rectorado de Universidad pública cuando su período ya había terminado. Ellos y otros estaban investigados por los fiscales correspondientes en sus regiones. Y al haber logrado ser elegidos como congresistas, lograron obtener inmunidad parlamentaria, es decir, que sólo pueden ser detenidos o procesados con autorización del propio Congreso. Y como “otorongo no come otorongo” , esta autorización suele darse tarde, mal o nunca. De manera que ser elegido se vuelve una forma de escapar de la justicia. ¿Es esto justo? ¿Nos debe importar que nuestros congresistas puedan ser investigados o sancionados como cualquiera de nosotros si cometemos delitos?

Pues una de las propuestas que el Poder Ejecutivo ha presentado al Congreso es que el levantamiento de la inmunidad congresal ya no sea decidido por el Congreso, sino por la Corte Suprema. Y si es por un delito cometido antes de la elección, ya no sea necesario este pronunciamiento para que la investigación y el juzgamiento prosigan.

  1. ADIÓS SENTENCIADOS

También para postulantes al Congreso, alcaldías o gobernaciones regionales, hoy sólo hay un impedimento para postular cuándo se tiene una sentencia firme en última instancia, la misma que suele demorar años. En consecuencia, incluso sentenciados en primera instancia que apelan pueden llegar a ser congresistas, alcaldes o gobernadores regionales. ¿Crees que esos sentenciados se dedicarán a representar a sus electores, a fiscalizar o desarrollar políticas nacionales, regionales o locales con criterios éticos o a legislar o gobernar con criterios de bien común?

Ante ello el Poder Ejecutivo propone que los sentenciados en primera instancia por delito doloso no ppuedan ser candidatos a presidente, congresista, gobernador o alcalde.

  1. ELECCIONES PRIMARIAS

En cada elección de congresistas, la competencia más encarnizada es entre los candidatos de la misma lista. En Huánuco hasta hemos escuchado de denuncias de robo de votos en el conteo dentro de dichas listas, o movidas en el último día para quedarse con el primer lugar en la relación congresal. Y hemos visto paneles de candidatas manchados presuntamente por gente de un candidato del mismo partido. Además de vivir atarantados con publicidad de cada candidatura dentro de cada organización política. El 2016 en Huánuco tuvimos 42 candidaturas sólo con 3 escaños en contienda. En esas circunstancias suele resaltar el que tiene más publicidad o el que hizo más ofrecimientos a nivel regional, sin que las mejores propuestas puedan distinguirse. ¿Preferirías tener una competencia electoral donde tú con tu voto en elecciones primarias o internas definas el orden de las listas en los partidos políticos, de modo que en las elecciones al Congreso sólo se vote por esas listas y ya no por los candidatos dentro de ellas?

Dos de las propuestas del Poder Ejecutivo van en esa dirección: habrá elecciones primarias el mismo día para definir el orden de las listas de candidato/as al Congreso, elecciones donde cualquier elector podrá ir a votar. Y ya no habrá voto preferencial en las elecciones generales.

  1. PARIDAD, DEUDA CON LA DISCRIMINACIÓN HISTORICA

Aactualmente solo 36 de 130 congresistas son mujeres. Esto es un 28% del total.  Cabe indicar que la ley actual indica que al menos 1/3 debería ser de mujeres y es tras ello que el 2016 se llegó a la cifra mencionada, que en toda la historia peruana había sido menor. Pero la población de mujeres en Perú es poco más del 50%. ¿Consideras que esa mitad de población debería ser representada por personas de su mismo sexo? El Poder Ejecutivo considera que al menos las listas de candidato/as deberán ser del 50% de mujeres, en lo que se llama paridad.

Hay otras propuestas de reforma en las reglas del juego político; pero es sobre las mencionadas que el Presidente del Consejo de Ministros ha planteado una cuestión de confianza al Congreso de la República, lo que implica que o las discute y aprueba sin desnaturalizarlas o se entenderá que se le ha negado la confianza. Si eso ocurre, se puede disolver el Congreso y convocarse a nuevas elecciones en 4 meses para completar el período, conforme la Constitución.

En general, más allá de nuestras opiniones sobre los detalles de cada propuesta, no hay duda de que las reglas actuales no nos han servido para tener buenos congresistas, alcaldes y gobernadores. Aunque elegir mejor es también un problema de educación política, lo cual es de largo aliento, mejorar las reglas de elección es imprescindible para reducir el nivel de cuestionamientos que hoy todos les hacemos a la mayoría de nuestras autoridades electas. Sólo así podremos aspirar a llegar al Bicentenario de nuestra declaración de independencia nacional, con esperanzas de vivir en una democracia que funcione mejor.