La solución del paro de los productores paperos ha quedado peligrosamente entrampada, en tanto crece la tensión en esta ciudad. Al norte y sur de la carretera Central hay vehículos varados, transportistas y viajeros que ya llevan 7 días en una difícil situación y a la que los protestantes no han querido dejar pasar para que continúen sus viajes y puedan llegar a sus destinos.

El sábado por la mañana, tras coordinaciones de las autoridades con los dirigentes paperos lograron que un bus con niños y sus acompañantes pasen en un bus el bloqueo. Pero aún hay más personas padeciendo en la vías en una lucha y demandas que le son ajenas.

En la ciudad las pérdidas económicas van en aumento y el desabastecimiento de los centros de abastos ha empezado a sentirse.

Es fácil ponerse intransigente en la comodidad de un sillón o en el calor de la masa. Pero esa intransigencia puede causar una explosión social. Desde el Ministerio y desde el grupo de dirigentes deben empezar a deponer actitudes y bajar las tensiones. Los dirigentes paperos quieren la declaratoria de emergencia y el Ministerio dice que no se puede dar. Pues bien, ambos deben buscar y encontrar el punto que sin ser una declaratoria de emergencia atienda las necesidades campesinas inmediatas primero y de mediano y largo plazo luego. En una negociación se pierde y gana. Se pierde el rimbombante nombre de declaratoria de emergencia pero se gana sus efectos. Es cuestión de voluntad.