José Luis Trujillo Calderón

Hay gente que todavía cree que Keiko Fujimori recaudó más de tres millones para su campaña en cenas y cócteles. Yo no le creo. Aún hay quienes creen, que gente de buen corazón aporta a los partidos políticos, porque el candidato tiene una cara bonita. Yo no lo creo.

Una campaña electoral, nacional o regional como las que vivimos por estos tiempos, es una inversión. Quiere decir, que la plata que están poniendo la van a recuperar y con creces; que de eso no te quede duda. Recuerda que el candidato más regalón, al final, tendrá que ser el más ladrón, no hay de otra.

Hace unos diez años en Huánuco en las campañas se hablaba de miles de soles, hoy se habla de millones si buscas el sillón regional, cientos de miles si deseas una alcaldía provincial y un poco menos las distritales. Hoy ser candidato no es un servicio, sino un negocio, donde quienes invierten, buscan ganancias. Y es por ello que hoy se dice que el “diezmo” que las autoridades sacan de las obras, ya no es el 10 %, sino el 20 %.

Según la Sociedad Civil Transparencia, en la campaña presidencial del 2006 se gastaron aproximadamente 23 millones de soles. Diez años después, elecciones presidenciales o generales del 2016, la inversión pasó los 66 millones de soles. Cada vez los candidatos gastan más.

Pese a que gran parte de los gastos son declarados ante la ONPE, los partidos políticos le sacan la vuelta a la ley, pues si un candidato o partido infringe una norma, la sanción por lo general es administrativa y multan a los partidos, pero el gran problema es que nunca pagan esas multas.

Creo que debería de haber una sanción más drástica, si se comprueba la existencia de plata mal habida en las campañas. Es más, creo que la Unidad de Inteligencia Financiera debería de tener facultades para rastrear los aportes que mueven los candidatos. Todo eso está en manos del Congreso, hay mucho por hacer con la ley de partidos políticos.

Hoy cuando voy por la calle y veo gigantografías de candidatos cargando niños y abrazando ancianos, pienso y digo: “Cuánto de mi ‘plata’ estará ahí” (en inversión), engañando a la gente y buscando votos.