El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) le ha pedido al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) que se pronuncie de una vez si los congresistas que integraron el disuelto Congreso de la República pueden o no postular en las Elecciones Congresales Extraordinarias que se realizarán en enero próximo.

Días atrás, el JNE indicó que se pronunciaría en cada caso. Es decir, emitirá opinión una vez que se presenten las listas de candidatos a los Jurados Electorales Especiales.

La posición del JNE resulta ociosa, por decirlo de alguna forma. Pudiendo zanjar de una vez el tema, genera incertidumbre en las organizaciones políticas y en el electorado, pero además va a generar una sobrecarga de labor a los Jurados Electorales Especiales y también al mismo JNE.

¿Para qué jugar con las expectativas del candidato y del elector? La posición del JNE no tiene sentido cuando se mira desde el interés de los administrados (candidatos y electores), pero cobra gran importancia si se mira desde los ingresos que podrá obtener el JNE con las tachas que se formularán en contra de los excongresistas candidatos y las apelaciones que estos y los tachadores presentarán. Todo tiene una tasa, que no es  barata.

La Defensoría del Pueblo y los mismos partidos políticos deberían sumarse al pedido de la ONPE para que de una vez se zanje si los excongresistas pueden o no ser candidatos ahora. ¿Es o no es reelección?