El caso de la liberación de dos sujetos sindicados de ultrajar a su compañera de trabajo, una terramoza, en un bus interprovincial ha puesto en entredicho la capacidad del sistema de justicia para responder a las agresiones contra las mujeres e impartir justicia.

La ministra de Cultura, Patricia Balbuena, ha declarado —según cita Andina— que el sistema de justicia no está respondiendo a la demanda de protección de las víctimas e indicó que es necesario fortalecer este sistema.

“Tenemos un sistema de justicia que no responde a esta demanda de protección, sobre todo en casos como el que mencionamos, más aún cuando se trató de un hecho flagrante”, precisó en declaraciones a Canal N.

El sistema de justicia está integrado por la Policía, Fiscalía y Poder Judicial. Con el nuevo Código Procesal Penal, la Fiscalía tiene la dirección de la investigación sobre la Policía y la responsabilidad de la carga de la prueba.

Así las cosas, la debilidad del sistema es más evidente en el Ministerio Público. La selección de fiscales no refleja la necesidad de la institución, ni recoge el perfil que se requiere para asumir la dirección de una investigación y la tarea de acopiar las pruebas de cargo y descargo del investigado.

La debilidad del Ministerio Público no solo es evidente en los casos de violación sexual, sino también en los de corrupción, dos flagelos que aquejan a nuestra sociedad.