Por Guadalupe Vela

Nuestros antepasados basaron sus actividades en el absoluto respeto a la Pacha Mama con un gran sentido de conservación ambiental y equilibrio ecológico. La puesta en valor de la técnica ancestral heredada viene siendo olvidada pese al rol de la artesanía como una herramienta para el desarrollo sostenible y productivo en nuestro departamento.

Natural de Tambogan, Churubamba, Huánuco, Lucía Agapito Fanán es ganadora del “VII Premio Nacional de Diseño de la Artesanía Peruana” 2017, en la categoría de Artesanía Utilitaria otorgado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) que congregó a más de 260 artesanos de todas las partes del país y tan sólo 03 obtuvieron el mérito.

Con 43 años, y perteneciente a la “Asociación de Tejedoras de Mantas Blancas” Lucía nos narra cómo desde los cinco años ya tejía y actualmente elabora faldas, sacsas, fajas, con la ayuda de la callhua (telar): shimpas, shongos y allquiyachas.

Las prendas producidas son únicamente del color natural de la lana de carnero (beige, crema, blanco, negro o marrón) siendo de esta manera libres de tintes tóxicos lo que hace que dicha textilería sea más cotizada aún a nivel mundial.

El proceso inicia trasquilando al carnero, limpiando los restos de la lana, proceden a puchcarla (formar un hilado ordenado) con la ayuda de las estacas de madera. Es entonces que Lucía pasa a ponerse el “émuque”o “wachco” una tira de cuero de chivo en la cintura (razón por la cual el nombre de la técnica) para luego sujetar a los extremos el telar.

El tejer a cintura es un arte y privilegio para mujeres fuertes pues se sabe que la calidad del tejido dependerá de la firmeza que tenga al sostener los hilos, caso contrario los hilos se romperán. Dicha actividad genera un profundo cansancio a nuestras tejedoras por lo que hilan en distintos momentos del día y por horas.

Desde hace dos años Lucía participa en el Concurso Nacional “Ruraq Maki”, la feria Nacional que reúne a los artesanos más importantes del país

“Al haber obtenido el premio sentí que mi centro poblado había quedado en alto, sin embargo las autoridades hasta ahora no valoran nuestro trabajo”, se queja.

Lucía estuvo desde el lunes 06 de noviembre en la ciudad de Cuzco convocada por el Ministerio de Cultura, entre los mejores artesanos peruanos con el fin de intercambiar saberes ancestrales, lamentablemente debió transportarse desde Tambogán hacia Lima con sus propios recursos pues las autoridades no muestran interés al respecto.

“Nadie ama lo que no conoce” y es efectivamente esa la razón que brindamos nuestro granito de arena para informar, concientizar y promover la labor de Lucía y de nuestros demás artesanos, pues son ellos los responsables de mantener nuestra tradición cultural huanuqueña.