Mg. Lilian M. Mendoza Pozo

El 6 de julio se celebra el Día del Maestro y es una de las fechas importantes en el calendario escolar porque supone un merecido homenaje a los educadores y forjadores de miles de niños, adolescentes y jóvenes peruanos. Se festeja esta fecha en conmemoración a la fundación dela primera Escuela Normal de Varones por el Libertador José de San Martín, precisamente el 6 de julio de 1822, fue oficializada esta fecha como el Día del Maestro un 4 de mayo de 1953, por el Presidente Manuel A. Odría.

Si retrocedemos en el tiempo y recordamos nuestra infancia, tenemos presente a uno de nuestros maestros o maestras: ¿qué recordamos de él o de ella?, ¿qué sentimos?, ¿qué pensamos?; pues bien ubicaremos a aquel maestro que marcó huellas en nuestra vida por una u otra razón, tal vez porque fue un ejemplo a seguir, porque en su día a día despertó nuestros sueños, estimuló nuestra creatividad o por su forma de SER o HACER, por cómo nos incentivó a descubrir nuestros talentos o también, aún sin querer frustró algún sueño nuestro. El hecho concreto es que, sin el maestro la posibilidad de aprender a leer o escribir hubiese sido más compleja o complicada la tarea o no hubiésemos logrado hacerlo con facilidad. Se lo debemos en gran parte a nuestro maestro ese hecho importante en nuestra vida y gracias a ello hemos podido cultivar posteriormente una profesión para tener una vida más satisfactoria. Bien lo decía Albert Einstein: “El arte supremo del maestro consiste en despertar el goce de la expresión creativa y del conocimiento”.

Hoy el reto del maestro es mayor porque estamos frente a una “generación google”, donde los conocimientos están al alcance sin mucho esfuerzo, pero necesitamos de un maestro que vaya más allá de llenar conocimientos en el cerebro de sus pupilos; para lo cual en primer lugar tiene que comprender qué es el acto enseñar y aprender. Entender que la única forma para enseñar a amar es amando y el amor es la transformación definitiva; por ello es necesario partir, saber partir del nivel donde el educando esta o los educandos están, este es un nivel cultural, social, político, ideológico, etc. por lo cual el educador tiene que ser sensible, tiene que ser esteta, tiene que tener gusto. La educación es una obra de arte, el educador tiene que ser ético, tiene que respetar los límites de la persona, no puede irrespetar; tiene que respetar sus sueños, sus miedos de sus pupilos, pero, a su vez también, debe tocar esos miedos como hace un terapeuta; necesitamos de un maestro que recree, que redibuje, repinte el mundo, (Freire P.) que desarrolle capacidades, habilidades; que fomente actitudes positivas para que su pupilo pueda afrontar este mundo complejo y complicado de manera eficiente; con una capacidad resiliente, para que pueda salir adelante a pesar de; que pueda florecer en la dificultad. Que reto ser educador en el contexto actual… ¡FELIZ DÍA MAESTRO!

“Hoy el reto del maestro es mayor porque estamos frente a una generación google”