Un día como hoy, 10 de octubre del año 1826, se creó en el Perú la Casa de la Maternidad y la Escuela de Partos (hoy convertidas en el Instituto Nacional Materno Perinatal de Lima y en la Escuela Académico Profesional de Obstetricia de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos).

Han transcurrido 191 años y muchas generaciones de obstetras a nivel nacional van dejando huellas en la mejora de la salud sexual y reproductiva de la población peruana, a través del cumplimiento de funciones estratégicas de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación dirigidas en especial a la mujer en todo su ciclo reproductivo: adolescentes, embarazadas, mujeres en edad fértil y en etapa de climaterio, así como la atención del parto, postparto y del recién nacido.

Detrás de los indicadores de salud que hoy muestra el Perú a nivel mundial está la estoica labor de un/a obstetra que desde los lugares más recónditos de nuestra patria y muchas veces arriesgando su vida hace esfuerzos denodados para cumplir con los objetivos del sector salud, que a su vez se desprenden de los ya conocidos “Ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio” cuyas metas debieron alcanzarse en el 2015. El objetivo 5: mejorar la salud materna, estuvo vinculado directamente con el trabajo del profesional obstetra y, también el objetivo 6: combatir el VIH/SIDA entre otras enfermedades.

Gracias a la noble labor de cada uno de los profesionales obstetras hoy podemos decir que la mortalidad materna se redujo de 265 muertes/año a 93 muertes/año (en el periodo 1900/2010), que el 90% de partos son institucionales, que el 80% de mujeres en edad fértil hace uso de algún método anticonceptivo y la tasa global de fecundidad es de 2,5 hijos/mujer.

Si bien es cierto, al 2015 no se alcanzó la meta de reducir las muertes maternas a 66, los logros que se han conseguido significan un gran avance que repercuten positivamente en la salud de las mujeres, en el desarrollo de sus familias, de su comunidad y por ende en el desarrollo del país.

El reto que queda de ahora en adelante para las/los obstetras es cumplir con los ahora llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible, donde el objetivo 3 es garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades, cuyas metas deberán lograrse para el año 2030: Reducir la tasa mundial de mm a menos de 70/100.000 nacidos vivos, poner fin a las epidemias del SIDA y otras enfermedades transmisibles y garantizar el acceso universal a los servicios de SSR, incluidos los de planificación de la familia, información y educación, y la integración de la salud reproductiva en las estrategias y los programas nacionales.

Es evidente que el rol del/la obstetra juega un papel preponderante frente a este gran reto y estamos seguras que cada obstetra desde el lugar que esté contribuirá para alcanzarlo.

“Feliz día del obstetra en el lugar donde se encuentren”

Mg. Nancy E. Castañeda Eugenio y

Mg. Yola Espinoza Tarazona

Docentes Facultad de Obstetricia de la Unheval.