Tres meses de prisión preventiva para el sereno César Aguirre Evaristo dictó el juez de Investigación Preparatoria de Amarilis, José Solís Canchari, que declaró fundado el pedido de la fiscalía.

Aguirre Evaristo es investigado por el delito contra la administración de justicia en la modalidad de desobediencia y resistencia a la autoridad al haber incumplido la medida de protección dictada en el mes de febrero a favor de su esposa Magda Domínguez Martel.

Según el sustento fiscal, la noche del viernes, el sereno habría agredido a la madre de sus hijos pese a estar prohibido de ejercer actos de violencia familiar. Por este delito, el investigado podría ser sentenciado a 5 años de cárcel.

Durante la investigación, Magda pasó reconocimiento médico legal pero no se presentó a la evaluación psicológica que determinaría su afectación emocional.

A su turno, la defensa del investigado pidió que no se dicte prisión alegando que su patrocinado no cometió el delito de desobediencia a la autoridad debido a que no fue notificado de la mencionada medida de protección.

Sostuvo que la medida de protección dictada en el mes de febrero por el Juzgado de Familia en audiencia –a la que asistió su patrocinado– fue observado por la defensa de Magda Domínguez por lo que se convocó a una nueva audiencia en la que se emitió nuevas medidas de protección, las mismas que no han sido notificadas a su defendido.

NO ME PEGÓ

Tras el pedido de prisión presentado por la Fiscalía, Magda Domínguez presentó al Juzgado un escrito exculpando a su pareja. Incluso estuvo en la audiencia desarrollada ayer y trató de convencer al juez para que no lo envíe a prisión.

Sostuvo que el viernes, tras amistar con el padre de sus hijos se pusieron a libar en la casa de él. Que ella le hizo una escena de celos generando una discusión y produciéndose forcejeos y que fue ella quien lo empujó a la calle y que lo hizo en medio de su estado de embriaguez.

Dijo haber sido ella quien no respetó la medida de protección y que en varias oportunidades fue ella quien abandonó su hogar y por capricho lo denunció por agresión.

Las palabras de la mujer fueron consideradas por el juez como un peligro de obstaculización de parte del investigado.

El magistrado dispuso 3 meses de prisión porque el fiscal no sustentó las diligencias que realizaría en el plazo de 9 meses que pedía.