Angel Lenin Tadeo Tordecillo
Cuenta la historia que el Rey Nabucodonosor, en su reinado (604 A.C. y 562 A.C.), había tenido  un esclavo (Daniel) que tenía el don de interpretar los sueños.

En una ocasión el rey Nabucodonosor le mandó a llamar para que interprete su sueño –  ya que ningún mago o astrólogo que tenía a su cargo pudo interpretarlo–, entonces, Daniel, al interpretar el sueño –  entre otras cosas –, le dijo:

Dios quita reyes y pone reyes.

Esta frase, en el ámbito cristiano,  da la convicción de que los reyes (gobernantes) son puestos por Dios, aunque sean elegidos por el pueblo. Que su elección, finalmente, es por la voluntad de Dios.

Partiendo de esa frase, y a pocos días de llevarse a cabo la segunda vuelta de las elecciones regionales, sería necesario conocer:

¿Cuáles es el propósito que Dios tiene cuando pone gobernantes y porqué hay gobernantes corruptos?

En estas campañas políticas los dos candidatos están haciendo gala diciendo que tienen la CAPACIDAD SUFICIENTE para gobernar.

Pero, ¿es suficiente este requisito para que Dios los ponga como gobernantes?

La respuesta es: NO.

El ejemplo práctico es la historia del Rey David, aquél joven que mató al gigante Goliat.

Cuenta la historia que Dios – por intermedio de un profeta – elige a David como rey.

Al momento de la elección – y cuando el profeta iba a elegir a uno de los hermanos que para él [profeta] reunía con todos los requisitos para ser un rey – Dios le dice:

No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura; porque yo no miro lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus  ojos, pero yo MIRO SU CORAZÓN.

Es así que el hermano mayor de David no es elegido.

Después traen a DAVID, el menor de todos, y Dios le dice al profeta: Úngelo, porque él es.

¿Por qué Dios eligió a David?

En el siglo I, el evangelista y discípulo de Pablo (Lucas) revela que David fue elegido por Dios porque Dios había dicho de él:

He hallado en David un Hombre conforme a mí corazón, quien hará todo lo quiero.

El propósito que tiene Dios al poner un gobernante es que ese hombre gobierne como Dios quiere, y  lo que Dios quiere es solo el bienestar de todas las personas o el pueblo.
¿Pero qué de aquellos que solo llegan al poder para lucrarse?

Ante ello también la historia bíblica revela que Dios dijo:

Ellos [el pueblo] eligieron reyes, pero no escogidos por mí; de su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser ellos mismos destruidos.

Si hasta el día de hoy vemos gobernantes corruptos es porque se elige pensando en los beneficios personales y no en el beneficio de todos.

Elegir a alguien porque da regalos, para asegurar un trabajo, porque la mayoría lo aplaude y, en fin, elegir a alguien porque ofrece lo que queremos y no lo que necesitamos – y permita que vivamos irresponsablemente –, es elegir buscando el beneficio personal y elegir corruptamente.

Mientras sigamos eligiendo así, vamos a tener gobernantes corruptos, que buscan sus propios beneficios y van a gobernar para la destrucción del pueblo.

También cuando el pueblo elige sin tener en cuenta a Dios, él permitirá que haya un gobernante malo y corrupto, porque así, y sólo así, el pueblo pondrá sus ojos en Dios.

Mientras todo va bien, nos olvidamos de Dios, pero si las cosas van mal entonces recién buscamos a Dios.

Finalmente dice la frase: El pueblo tiene el gobernante que merece.

No elijamos buscando nuestros beneficios personales, sino de todos; porque si no tendremos gobernantes que buscan sus propios beneficios y serán corruptos.