En audiencia que duró casi 7 horas, el juez de Investigación Preparatoria de Amarilis, Iván Aguirre, dictó 9 meses de prisión preventiva para Francisco Flores Rivadeneira (26), acusado de intentar asesinar a su expareja Zara Ganto Alcántara.

La diligencia se llevó a cabo en el Hospital de Contingencia, donde él está hospitalizado, pues luego que habría intentado matar a su expareja, tomó lejía y luego intentó ahorcarse con el cable de una laptop.

En la audiencia, el abogado de Francisco negó que éste haya intentado dar muerte a Zara y sostuvo que se trató de una agresión mutua.

Sin embargo, el juez consideró la versión de la víctima, el certificado médico que acredita las lesiones que presenta la joven, así como el testimonio de los vecinos y efectivos policiales que llegaron a la vivienda ante los gritos de auxilio de Zara.

Ella narró a las autoridades que los hechos ocurrieron la mañana del 11 de noviembre. Francisco llegó de Cerro de Pasco y le reclamó por qué había terminado la relación de dos meses.

Ante la decisión de ella de no querer hablar sobre el tema, el denunciado se puso violento y trató de estrangularla con sus manos mientras le decía que no sería de nadie más.

La llamada de un colega de ella lo enfureció más y continuó con su intensión de asfixiarla y pese a que luchaba para zafarse, sentía que su cuerpo se adormecía, pero el ruido causado por un vecino hizo que la soltara y le diera agua.

La víctima dijo que trató de salir de la habitación, pero él se lo impidió y la amenazó con matarla o matarse él.

Entonces, Francisco encontró un pelador de papas y se la dio para que lo matara. Ella entre llantos le pedía que la soltara, pues la tenía sujetada de la mano.

En un esfuerzo, Zara logró escapar y con apoyo de un vecino llegó a casa de su abuela que está cerca, mientras que otro familiar comunicó a la policía lo ocurrido.

Policías mujeres que prestaban servicio cerca del lugar llegaron hasta el jirón Ginés, en Llicua Baja, cerca del grifo Racing.

Según narraron las policías, al tratar de ingresar a la habitación no pudieron hacerlo porque estaba asegurada por dentro, por lo que pidieron apoyo de sus colegas quienes tuvieron que abrir la puerta a patadas.  Lo mismo hicieron para abrir el baño.

Al ingresar, Francisco se encontraba en el suelo y tenía en la mano una jarra de plástico y rodeaba su cuello un cable negro. Estaba inconsciente y al sentir su respiración lo trasladaron al hospital de Contingencia donde se recupera.