A partir de mañana la Municipalidad de Amarilis empezará a multar a sus vecinos que arrojan o dejan sus desechos en la vía pública. No es la primera vez que se anuncia este tipo de sanciones para corregir los malos hábitos de algunas personas que terminan perjudicando a todo el vecindario y distrito.

En la gestión de Robinson Aguirre el plan de multar, e incluso publicar las fotos de los malos vecinos dejando sus desechos en la vía pública, no funcionó.

Esta vez la administración de Antonio Pulgar está anunciando una multa del 10 % de la unidad impositiva tributaria (UIT) que equivale a 420 soles a quien sorprendan dejando sus desechos en la vía pública. A cargo de imponer la sanción estarán los efectivos de la Policía Municipal y la vigilancia la hará esta unidad y los miembros del Serenazgo.

Pues bien, hasta ahora las campañas de sensibilización, los letreros y amenazas de multa no han dado resultados y las calles han seguido llenas de basura, incluso en zonas donde se, entiende, viven personas con mayor grado de instrucción a la de otros sectores del distrito que también exhiben desechos en la vía pública.

Esta vez la estrategia parece golpear donde más duele: el bolsillo. Pero el problema de las Municipalidades no es imponer la multa, sino cobrarla. Y mientras no se fije el mecanismo efectivo para hacerlo, puede ser, otra vez, un intento fallido para cambiar malos hábitos y tener un distrito limpio.