Un reciente reporte estadístico de la Policía Nacional revela una preocupante cifra de intervenciones de choferes conduciendo en estado de ebriedad. Nada menos que 1 416 choferes fueron intervenidos por los policías desde el mes de enero a setiembre de este años debido a que estaban conduciendo sus unidades móviles bajo los efectos del alcohol.

En cada hora en nuestro país se produce un accidente de tránsito por causa del alcohol.

No son solo cifras, son la confirmación de que estamos frente a un grave problema de salud pública y de seguridad ciudadana, cuya solución no pasa únicamente por autoridades y normas, sino por el compromiso ciudadano.

Las normas han endurecido las sanciones penales y administrativas para quienes sean sorprendidos conduciendo un vehículo en estado de ebriedad. La Fiscalía  y Poder Judicial han procesado y condenado con severas penas a choferes ebrios que han causado tragedias con sus vehículos.

Sin embargo, ahí están las estadísticas para confirmar que persiste la conducta irresponsable de una gran cantidad de conductores de vehículos.

Continuamente nos quejamos de la Policía, de que la delincuencia avanza más. Sin embargo distraemos la atención de los policías en hechos que no deberían darse, como, por ejemplo, conducir borracho.