Mg. Lilian M. Mendoza Pozo

De todas las cosas que sabemos hacer, ¿cuántas de ellas son producto del aprendizaje?, si nos ponemos a pensar para responder esta interrogante podemos señalar que casi todo; desde que aprendemos a sentarnos, caminar, saltar, jugar, bailar, comer a otras más complejas y complicadas que van surgiendo de acuerdo a la edad, aprendizajes que son hito para el desarrollo humano tales como: aprender a leer y a escribir; aprender a “sacar la cuenta” (sumar y restar), entre otros.

¿Qué es aprender?, ¿Cómo aprenden los niños? ¿Por qué y para qué aprender? ¿Qué hacer para facilitar el proceso de aprendizaje de los niños en la Institución Educativa?, ¿Cómo maestro se puede influir en el aprendizaje de sus estudiantes?, ¿Cómo puede influir?, ¿Qué y cómo pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos a tener éxito en el aprendizaje?.  Estos son algunos de los cuestionamientos, que es necesario responder.

El aprendizaje humano es un proceso de apropiación de conocimientos; es un proceso de cambio y transformación en la mente y el comportamiento de la persona, ocurre en forma gradual y progresiva a través de diferentes funciones internas en el cerebro. Es posible, gracias a la estimulación sensorial, la cual permite al hombre percibir los estímulos de la realidad, para darle significación en el cerebro, elaborar mapas de percepción y experiencias sensibles que generan aprendizajes, una vez que podemos resolver alguna situación problemática y adaptarnos al medio.

Desde el punto de vista del Neuroaprendizaje, el ser humano aprende por condición natural y no por una sola vía. En la obra “Cerebro, Inteligencia y aprendizaje” (Urbiola, M., Ytuarte, M.:2002) se señala que “Aprender es una transformación integral que ocurre en el cerebro y el organismo”. De los que podemos decir es un proceso interno producido por nuevas conexiones en las redes neuronales para ordenar, clasificar experiencias, asociar imágenes, asignar significados, relacionar eventos anteriores con la nueva situación; es decir, construir conocimientos; apropiarse del objeto de conocimiento y transformar el conocimiento anterior. El aprendizaje permite a los niños desarrollar habilidades para aprender a aprender, para solucionar problemas, afrontar situaciones, para ser individuos autónomos y todos los individuos tenemos el potencial para ello.

En la medida que cada uno es consciente de su propio proceso de aprender, reconoce su estilo y mantiene vivo el deseo de aprender, él mismo experimenta que aprender es parte de una experiencia sostenida por la conexión entre las emociones, la mente, el cerebro y el cuerpo. De ahí, la importancia de reconocer en los niños, esas características para potenciar el aprendizaje a partir de sus ritmos de aprendizaje, saberes, actitudes, expectativas, habilidades y experiencias previas ya que ningún niño llega en blanco a la escuela.

El ambiente social juega un papel importante dentro del proceso de aprendizaje y en ella todos los agentes, pero en específico: los maestros, los otros niños en la escuela y la familia (padres y hermanos) juegan un rol importante. Los maestros, en la escuela son los artífices que crean situaciones para lograr que sus alumnos aprendan a diario a través de estrategias didácticas y materiales que los motiven y del mismo modo los padres deben ser el apoyo preciso y constante en todo este proceso, la responsabilidad es compartida dejando de lado la frase que se escucha: “porque no aprendes, si para eso te envío a la escuela”; en todo caso la frase debe ser “con mi ayuda y tu esfuerzo llegarás lejos”.

“El aprendizaje permite a los niños desarrollar habilidades para aprender a aprender, para solucionar problemas, afrontar situaciones, para ser individuos autónomos”