En la mañana y en la tarde del miércoles, el Poder Judicial condenó indistintamente a dos docentes de instituciones de educación superior por pedir y recibir coima. Por la mañana fue condenado el docentes del Instituto Superior Pedagógico Marcos Durán Martel, Alfredo Leandro Inocencio, quien salvó de purgar condena en la cárcel porque admitió que pidió coima a dos postulantes a dicho instituto por la modalidad de traslado externo y se acogió a la conclusión anticipada del proceso a cambio de la cual se le redujo la condena a 4 años de pena privativa de la libertad suspendida por dos e inhabilitación para ejercer cargo público, el pago de mil soles de reparación civil a su exinstitución, entre otros.

El otro caso es de la docente de la Unheval, Amanda Omonte, quien fue condenada a 6 años de prisión, el pago de 5 000 soles de reparación civil a su universidad, entre otros, al ser encontrada culpable de haber pedido cinco mil soles a tres de sus alumnas para aprobarles el curso de Tesis I.

Ahora bien, el sistema de justicia ha cumplido con su labor de sancionar una conducta delictiva. Sin embargo, esto no hubiera sido posible si las postulantes y las alumnas no los denunciaban.

La lucha contra la corrupción demanda, exige y requiere de ciudadanos valientes, capaces de poner en marcha el sistema de justicia para que su brazo alcance a quienes delinquen.