Durante seis meses pudo mantenerse oculto, pero el brazo de la justicia lo alcanzó cuando menos se lo esperaba. Wilder Espíritu Deza, a sus 28 años de edad, enfrenta la acusación de matar a su pareja de 15 años y a la hija de ambos de tan solo 14 meses de nacida.

Los policías lo encontraron fungiendo de cocinero en un restaurante de la localidad de Molino en el distrito del mismo nombre de la provincia de Pachitea.

El Programa de Recompensas del Ministerio del Interior ofrecía por él la nada despreciable suma de 25 000 soles. Y eso fue clave para dar su escondite. Una llamada a la línea gratuita del su Programa de Recompensas llevó a los policías de Panao hasta el paradero del prófugo supuesto feminicida.

El mismo Wilder confesó a los policías  que arrojó al río a su joven pareja Judith Chagua Alminco y su bebe. El cuerpecito de esta última fue encontrado en la represa de la Central Hidroeléctrica Chaglla. Judith continúa desaparecida. Aquella vez por causas que investiga Control Interno del Ministerio Público, un fiscal dejó en libertad a Wilder que de inmediato pasó a la clandestinidad.

Pero tras su captura afirmó que la acusación en su contra es una “calumnia”. Le toca a la Fiscalía una rigurosa investigación para acopiar las pruebas de la culpabilidad de Wilder y reciba la pena que le corresponde, porque el crimen sí paga y debe seguir pagando.