Germán Vargas Farías

“El arte es un don de Dios, y yo lo he usado para mostrar el sufrimiento de mi pueblo”, dice don Primitivo Evanán, artista ayacuchano y fundador de la Asociación de Artistas Populares de Sarhua, cuya obra ha sido maliciosamente calificada a partir de un informe publicado por “Correo” hace exactamente una semana.

Los hechos se han descrito ya varias veces, de modo que resumo. «Frenan “exposición artística” prosenderista», fue el titular del referido diario el 24 de enero, el mismo que  acompañaron con la imagen de una pintura que es parte de la serie Piraq Causa, creación colectiva de la institución que representa don Primitivo, y que refleja episodios del drama que vivió su pueblo en los 80.

Don Primitivo nos ha visitado con un grupo de colegas de su asociación, e inmediatamente después del saludo nos ha preguntado si hablábamos quechua. No, hemos admitido Pancho, Charo y yo, sus anfitriones, regañándonos él amablemente y explicándonos que esa es una de las razones por las que muchas veces unos peruanos no entienden a otros. Si pues, si no conocemos la lengua, la historia, la cultura, cómo podemos entendernos.

Nacido en Sarhua, distrito de la provincia de Víctor Fajardo, en la región Ayacucho, hace 74 años, este hombre enamorado de su pueblo y de su arte da gracias a Dios por la oportunidad de reunirse con nosotros, y nos confía sus dudas y certezas. En qué momento un arte tan hermoso, tan representativo de su pueblo y admirado en tantos lugares del país y del mundo, se vuelve sospechoso al extremo de confundirse con el terror.

Si pues, si no conocemos la lengua, la historia, la cultura de nuestros pueblos, es muy difícil entendernos, y lo será más si se desprecia y desvirtúa ya no por incultura o imbecilidad, si no por perturbación o mala fe en el sentido sartreano del término. Mala fe de personas que han elegido comportarse en forma rancia y agresiva. Ese es el caso de “Correo” y de una serie de individuos y grupos que, encarnando sus prejuicios, atropellan valores y dignidad.

El Museo de Arte de Lima – MALI, favorecida con las obras donadas por la Asociación Con/Vida Popular de Estados Unidos,  ha rechazado firmemente que estas constituyan apología al terrorismo,  señalando que “más bien están en línea con la política del museo de puesta en valor artístico de las tradiciones regionales”; El ministro de Cultura, Alejandro Neyra, ha hecho lo propio, y en el mismo sentido se han pronunciado artistas e instituciones diversas, de derecha, centro e izquierda, que pueden tener diferencias pero no han perdido la decencia.

Y mientras tanto, esos otros seguirán mintiendo, agrediendo y dañando sin pudor e impunemente, ayer la emprendieron contra el Museo de Anfasep, anteayer fue contra la obra teatral “La Cautiva”, no se cansan de atacar la hermosa escultura que nos dejó Lika Mutal en “El Ojo que llora”, y no se cohibieron ni ante “La Boca del lobo”, la buena película de Francisco Lombardi, estrenada hace 30 años. Si hasta se gozan haciendo alarde de su imbecilidad, que convierte a las víctimas de Sendero Luminoso en terrucos, y que les hace ver caviar y rojete hasta al mismo Papa.

En la reunión, la intervención que más me conmueve la hace uno de los colegas de don Primitivo. Pregunta si pueden seguir creando, haciendo su arte. Respondemos que sí, que es su derecho, y que nadie puede negarles expresar libremente su identidad. Pienso luego en eso que dijo don Primitivo al inicio, que su arte es un don de Dios, y que se lo concedió para mostrar a su pueblo.

Y recuerdo que para los cristianos un don es permanente, irrevocable se dice, y creo en verdad que Dios le dio a don Primitivo y al pueblo de Sarhua el don de hacer de sus tablas un bello instrumento para dar testimonio de su dolor, pero también de su vida y esperanza.