Teresa Chara de los Rios
La frase “el fin justifica los medios” significa que lo único que interesa son los resultados, llegar al objetivo, sin importar lo que hiciste o cómo lo hiciste para conseguirlo.

Hace poco hemos escuchado a una exalcaldesa confesar que hipotecó a los ciudadanos “porque Lima no podía parar”. Validó contratos,  suscribió  adendas que implicaban ganancias millonarias para las empresas constructoras a cambio de ganar un proceso de revocatoria y seguir manteniéndose en el cargo. Utilizó la buena fe de artistas y la participación apasionada de personas que creían en ella. Hoy todos los ciudadanos debemos pagar los peajes más caros, y lo más lamentable es que ella manifiesta que lo hizo por todos nosotros y que si tuviera la oportunidad, lo volvería hacer.

Para nadie es desconocido que las empresas con el fin de ganar contrataciones con el Estado hacen de todo para llegar a la persona que toma las decisiones en la evaluación de propuestas y que en algunos casos, no es la máxima autoridad de la entidad quien decide, sino su entorno inmediato de confianza. En ese “hacer de todo” se vulneran principios éticos y morales, hacen propuestas económicas por debajo de la mesa con tal de ganar el proceso de selección.

Siempre vemos y censuramos estas actitudes en las autoridades pero no en nosotros mismos. “El fin justifica los medios” abarca mucho más en la vida cotidiana de las personas. Por ejemplo, en el actuar de un docente que cede ante la propuesta económica de los alumnos o la propuesta sexual de una alumna universitaria para aprobar un curso.

No estoy victimizando al docente, pero siempre estamos censurando a quien acepta un soborno o coima y no de quien la plantea; es decir,  se plantea la actitud de aprovechamiento  del profesor y no observamos que en algunas oportunidades la propuesta insistente viene de quienes quieren obtener la aprobación del curso.

Pero voy más allá. Si los alumnos aún no trabajan, eso significa que el dinero se lo dan sus padres; por lo tanto, están avalando el poco esfuerzo que hicieron sus hijos para llegar a aprobar un curso, mostrando no solo la falta de principios éticos, sino reforzando conductas de poco compromiso de sus hijos. Lo ideal es contratar a un profesor particular para que pueda repasar aquellos temas que el alumno no comprendió.

“El fin justifica los medios” indica que una persona es capaz de hacer cualquier cosa con tal de conseguir lo que quiere. Allí vemos a los delincuentes, que arrebatan carteras o celulares para luego venderlos en el mercado negro y obtener algo de dinero. Los asaltantes de bancos o empresas, las extorsione. De allí que cuando son atrapados, lloran y dicen que lo hicieron porque su mamá o hijo está enfermo.

Pero también las personas beneficiarias de los programas sociales, quienes mienten, fraguan documentos con tal de acceder a los beneficios sin corresponderles, muchas veces con el aval de los líderes, vecinos y amigos del barrio.

El adolescente que roba el celular de su compañero de clases porque quería tener uno, jugar en línea o venderlo para obtener unos soles. Incluso se roban el cuaderno del compañero en épocas de exámenes. No les importa el sufrimiento que ocasiona al amigo, sino cumplir su objetivo y su propia satisfacción a cualquier costo.

Hay quienes afirman que cuando el fin es lícito, también son los medios que se utilizan, creyendo que aun cuando utilizaron medios engañosos,  no han vulnerado ningún principio ético y moral, hasta se enorgullecen y lo cuentan como si fueran anécdotas, contando con la risa y aprobación de quienes los escuchan.

Todos tenemos el poder de decidir de lo que hacemos o dejemos de hacer, y la decisión que tomemos siempre implicará un perjuicio o un  beneficio para otros, empezando por nuestra familia. Debemos recordar, que la sociedad y la justicia serán testigos y jueces de ese actuar. La decisión está en nuestras manos.

“Todos tenemos el poder de decidir de lo que hacemos o dejemos de hacer”