Un incidente registrado la mañana del miércoles en la antesala de la Gobernación Regional con el gobernador y vicegobernador de protagonistas ha puesto en evidencia una vez más lo distanciado que se encuentran. Sus oficinas están en el mismo ambiente, pero ambos mantienen kilométrica distancia.

El distanciamiento de Juan Alvarado y Erasmo Fernández, gobernador y vicegobernador regional, es preocupante por el impacto negativo que tiene en la gestión cuyas consecuencias las pagaremos todos los que habitamos en el departamento.

A cinco meses de iniciado el gobierno, podría parecer una anécdota que quienes fueron compañeros de colegio y luego parte de la fórmula que ganó las Elecciones Regionales en el 2018, ahora estén distanciados; pero no lo es.

Se equivoca Alvarado al hacer a un lado a su vicegobernador, y se equivoca Erasmo al no asumir rol protagónico en la gestión. El fracaso igual golpeará a los dos y más aún a la población.

Gobernador y vicegobernador gastan energías en acrecentar sus diferencias, cuando estas deberían servir para alinear los caminos de la administración regional por donde transiten el progreso y desarrollo hacia el último de los pueblos del departamento, pasando por todos los demás.

Con autoridades enfrentadas es muy poco lo que se puede hacer para salir del atraso.