Por Valentín Sánchez Daza

Entre los libros de viejo que vende don Pavel Valencia, el librero ambulante que desde hace algún tiempo se ha instalado al costado del Puente San Sebastián, por el lado de Amarilis, a veces me topo con algún texto que de inmediato despierta mi interés, sobre todo cuando se trata de libros relacionados con la literatura, el periodismo y la historia del arte en general, lo que me impulsa a cogerlo con ese arrebato que suelen tener los amantes más obsesos.

El otro día me pasó eso con Reportajes, un libro publicado hace 62 años por el periodista Manuel Jesús Orbegozo que reúne un conjunto de crónicas realizadas a destacadas figuras de la literatura y la cultura, muchos de los cuales estuvieron de paso por la capital de nuestro país. El libro estaba en buenas condiciones si obviamos sus hojas amarillas moteadas por el paso del tiempo que las han vuelto frágiles y quebradizas al tacto, y el hecho de que estaba rayado con lapicero azul en las últimas hojas pero que en nada dificultan su lectura.

Por sus páginas desfilan los escritores Gabriela Mistral, Ciro Alegría, Jorge Icaza, William Faulkner, Ernest Hemingway, Enrique López Albújar, Robert Frost, Fernando de Szyszlo, entre otras personalidades, a quienes Manuel Jesús Orbegozo no los aborda con la benevolencia de un periodista complaciente, sino que, por el contrario, los asedia, los acorrala y los confronta a partir de sus propias creencias y posturas de orden social y de izquierda. Poniendo al margen su idea de que la literatura debe ser social y comprometida y cierto desliz machista en una de sus crónicas, Manuel Jesús Orbegozo destaca por su capacidad observadora, su manejo de la crónica (la estructura y el estilo), algo que llama la atención porque por aquella misma época se gestaba en los estados Unidos el Nuevo Periodismo, esa corriente que aprovecha las técnicas literarias para contar un hecho real.

No puedo dejar de compartir algunos fragmentos del libro. Por ejemplo, lo relativo a que la literatura debe ser o no comprometida. Al respecto, Ciro Alegría dice: “Yo no soy partidista y opino porque en novela todo es recomendable. No importa que su tema sea social o no, ni que su contenido resuelva o no ningún problema trascendental. Hemingway, por ejemplo, en El viejo y el mar, no resuelve ningún problema. Por acá se exagera mucho el asunto. Yo creo que todos los autores tienen su valor y su importancia”. Por su lado, William Faulkner, responde a esa misma pregunta del siguiente modo: “No. Su principal función es crear algo emocionante y bello, es presentar algo que antes no se conocía. Lo social o mensaje es puramente incidental”.

MJO, como solía firmar sus escritos, fue un reconocido periodista. Nació en Otuzco, La Libertad, en 1923, y murió en 2011 en Lima. Recorrió el mundo informando con su particular estilo los conflictos más importantes que ocurrieron en la segunda mitad del siglo XX y entrevistando a los personajes más polémicos de la política mundial. Laboró en los principales medios de comunicación del país, fue docente y maestro de un numeroso grupo de periodistas que hoy lo recuerdan con mucho cariño.

«Manuel Jesús Orbegozo destaca por su capacidad observadora, su manejo de la crónica (la estructura y el estilo)»