El Congreso de la República aprobó recientemente la Ley que declara de interés nacional y necesidad pública la recuperación, conservación y protección del río Huallaga, propuesta por el congresista por Huánuco, Rogelio Tucto.

No es ningún secreto el alto nivel de contaminación que registra dicho río y sus afluentes en Pasco, Huánuco y San Martín.

Y si bien la ley es una iniciativa importante, será estéril si es que no se impulsan proyectos para hacer efectiva la recuperación de la calidad de sus aguas y su posterior conservación.

Tucto ha dicho que los Ministerios de Agricultura, del Ambiente, Salud y Vivienda en coordinación con los Gobiernos Regionales y las Municipalidades de los pueblos asentados en sus márgenes deben elaborar y ejecutar el plan de intervención.

La Ley no asigna presupuesto para ese plan, tampoco establece cual de los ministerios o la forma en que estos, las municipalidades y los gobiernos regionales asignarán presupuesto para ese plan.

Son tantos los responsables del plan que resultar que nadie lo es. El Ministerio del Ambiente debería liderarlo, pero ya conocemos su inoperatividad. El relleno sanitario de Huánuco que hasta ahora no se hace, es una demostración.

El Huallaga necesita presupuesto, antes que normas declarativas. Necesita hechos, antes que promesas.