Pablo Cesar Orbezo Castañeda  

Escritor y ensayista  

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¿Qué significa ser maestro? Apenas tenía ocho años, mis padres solían preguntarme: ¿Qué quieres ser de grande?, respondía al instante: “Maestro”, “muy bien hijito”, exclamaban dándome aliento, “tienes que estudiar mucho”. Recuerdo a mis maestros hablando del papel de ser maestro, me quedaba atónito, del esfuerzo que le ponían al ingresar en el aula, como si los problemas no existieran fuera de ella; percibía que era ser valiente, competente, alentador, descubridor, comprensivo, empático, tolerante y amoroso. Me hicieron ver la realidad, el camino que debo seguir. Mis padres y maestros me pulieron con sus sabias enseñanzas a la luz del saber. En la cátedra universitaria descubrí la esencia de ser maestro. Ahora me doy cuenta de quienes han influido en mí y de lo que significa serlo, aquellos eran verdaderos maestros.

Dos fueron los maestros que influyeron más en mí. El primero fue Jesús que me presentaron mis padres, luego mis maestros; y el segundo, Sócrates, que lo conocí sin conocerlo; ninguno de ellos fue a la universidad, no han escrito ni siquiera un artículo barato, pero sus enseñanzas llegaron al corazón de todo el mundo y cambiaron a la humanidad quizá para siempre. Llegaron a lo más profundo de mí ser.

En la universidad fue difícil conciliar la filosofía con la religión “parecían el agua y el aceite”, “el bien y el mal”, todo se entendía mal. A veces suelen preguntarme ¿por qué elegiste la carrera de ser maestro?, porque nuestra vocación es formar ciudadanos conscientes, informados, críticos, reflexivos, democráticos, responsables y activos que asuman compromisos y se involucren en la solución de los problemas que aquejan a la sociedad, buscando el “bien universal”, valor supremo de la vida por lo que debemos orientar a las nuevas generaciones y sean los ciudadanos que demandan las exigencias globales.

Me siento honrado por los tesoros que ando buscando en mis estudiantes que a veces permanecen de manera contraproducente y no descubrimos y desarrollamos sus competencias, (sus inteligencias múltiples) capacidades, desempeños, habilidades, valores y actitudes que poseen para desenvolverse competentemente en la sociedad cambiante.

Maestro es enseñar a filosofar; a buscar una respuesta a quienes somos y por qué vivimos; exigir nuestros derechos y cumplir obligaciones; es ser investigador y enseñar a investigar; a buscar la verdad para ser libres, forjar su porvenir, defender los derechos de los que menos saben y tienen y viceversa; defender y morir por el medio ambiente; educar y predicar con el ejemplo. Maestro, es formar ciudadanos responsables del cuidado del ambiente y recursos para que puedan ser los agentes principales de cambio y construir una nueva historia, con respeto a la interculturalidad, para una convivencia armónica y democrática.  Maestro no es el chamán, hechicero o brujo; no es imponer, memorizar, transmitir y castigar como el “Magister Dixit”. Ser maestro es ir más allá de las aulas y del cumplimiento del deber.

Gracias queridos padres por la atención que pusieron en mí, por enseñarme ser y no parecer; al cuidado que pusieron para que yo escogiera a mis amigos y amigas que hoy son un verdadero tesoro. Gracias señor por darme a mis padres y maestros a quien solo les vi defectos. Ahora que lo soy solo les pido que me consideren como el más malo del mundo.

Es palabra de maestro ¡Amen!