Juan Carlos Espinoza Vilar

Por Ley Nº 27293 publicado el 28 de junio del 2000 se crea el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) con la finalidad de optimizar el uso de los Recursos Públicos destinados a la inversión, observando los principios de economía, priorización y eficiencia durante las fases del proyecto, reconociendo la importancia del mantenimiento oportuno de la inversión ejecutada; es decir se pretendía desarrollar la “Cultura de Proyectos” en nuestro país y evitar la construcción de “Elefantes Blancos”.

Los Proyectos de Inversión Pública (PIP) estaban sujetas a las siguientes fases:

Preinversión: Comprendía la elaboración del perfil, del estudio de prefactibilidad y del estudio de factibilidad.

Inversión: Comprendía la elaboración del expediente técnico detallado y la ejecución del proyecto.

Postinversión: Comprendía los procesos de control y evaluación ex post.

La elaboración del perfil era obligatoria; las evaluaciones de prefactibilidad y factibilidad podían no ser requeridas dependiendo de las características del PIP, entre ellas la complejidad y el tamaño de la inversión.

Además creó el Banco de Proyectos que contiene el registro de todos los PIP para los que se haya elaborado perfil, estudio de prefactibilidad o estudio de factibilidad en cada sector y uno consolidado en la Oficina de Inversiones del MEF, que agrupa a los Bancos Sectoriales, con lo que se pretendía que los proyectos se complementen y no se superpongan.

El perfil del PIP debía contener información en los siguientes aspectos:

I.- Aspectos Generales: Nombre del PIP que permita identificar el tipo de proyecto y su ubicación, Unidad Formuladora y Ejecutora, Participación de las entidades involucradas y de los beneficiarios, consignando opiniones, acuerdos y compromisos en la ejecución; describir los hechos importantes relacionados con el origen del proyecto y la manera en que se enmarcaban en los lineamientos de política sectorial-funcional y en el contexto regional y local; es decir, se vinculaban con los planes de desarrollo regional y local.  

II.- Identificación: Diagnóstico de la situación actual, definición del problema y sus causas, Objetivo del proyecto, Alternativas de Solución, debiendo señalar los intentos de solución anteriores.

III.- Formulación y Evaluación: Análisis de la demanda, Análisis de la Oferta, Balance Oferta-Demanda, Costos, Beneficios, Evaluación Social aplicando:

  1. A) Metodología Costo/Beneficio, en los que los costos y beneficios se pueden cuantificar monetariamente o,
  2. B) Metodología Costo/Efectividad, sólo en el caso no sea posible cuantificar los beneficios en términos monetarios, comparando intervenciones que producen similares beneficios esperados, seleccionando la de menor costo, dentro de los límites de una línea de corte.

Análisis de Sensibilidad, determinando los factores que puedan afectar los flujos de beneficios y costos; Sostenibilidad, señalando las instituciones y los recursos que aseguren la operación y mantenimiento del proyecto.

Impacto Ambiental, mencionando los probables impactos positivos y negativos en el ambiente y el planteamiento de acciones de mitigación.

Selección de Alternativas, ordenando las alternativas de acuerdo con los resultados de la evaluación social, del análisis de sensibilidad y de sostenibilidad, explicando los criterios y razones de tal ordenamiento.

Matriz del Marco Lógico para la alternativa seleccionada.

IV.- Conclusiones: Mencionar la alternativa priorizada y recomendar la siguiente acción a realizar.

V.- Anexos: Incluir cualquier información que precise algunos de los puntos considerados en el perfil.

Continuará.