Juan Carlos Espinoza Vilar
Por nuestros hijos, nietos y futura generaciones, quienes estamos en base 6 o superior y que  vivimos en carne propia las consecuencias del socialismo en el Perú, tenemos la obligación moral de refrescar la historia económica del Perú, resumida en los siguientes hechos:

El año 1968, el General Juan Velasco Alvarado, con el apoyo de las Fuerzas Armadas decidió implantar el Gobierno Revolucionario, de orientación socialista, pues creó lo que se denominó el Capitalismo de Estado, creando empresas públicas como Entel Perú, Electroperú, Minero Perú, entre otras, e impulsó las leyes de la reforma agraria, de industrias, etc. El objetivo era que los beneficios de la explotación de nuestros recursos naturales, que son inmensos, se queden en el Perú e impulse el desarrollo.

Lamentablemente, muchas de las empresas generaban pérdidas, que el Estado las tenía que cubrir para que sigan operando a través de préstamos, por lo que la deuda pública se incrementó y el Banco Central de Reserva, que no tenía autonomía, emitía monedas y billetes sin respaldo, dando lugar a la aparición de la inflación, que es el peor impuesto que se le puede imponer a los pobres, quienes no tienen la posibilidad de refugiarse en activos fuertes, que sí lo hacen los ricos. Es decir, las decisiones muy bien intencionadas del gobierno resultaron perjudicando a los más pobres.

El año 1980 el Arq. Fernando Belaúnde Terry, retorna al poder mediante elecciones democráticas y lo primero que hizo fue devolver los medios de comunicación a sus dueños y en su intento por frenar la inflación, que socavaba la economía nacional, creo el Inti como nueva moneda, sin resultados; su sucesor, el Presidente Alan García Pérez, en su afán de controlar la economía crea el Inti Millón y anuncia la reducción del pago de la deuda externa, sin la intervención del Fondo Monetario Internacional, que como sabemos actúa como auditor de la finanzas de los países asociados y exige el cumplimiento de sus obligaciones. Esto dio lugar a que el Perú sea declarado inelegible para obtener préstamos, complicando aún más la crítica  situación económica del País. En su desesperado afán por atender la demanda de la población crea los Mercados del Pueblo, consiguiendo sólo generar largas colas, dispone el control de precios de los productos de primera necesidad, sin considerar que los precios los asigna el mercado de manera espontánea; y pretende estatizar la banca. Con estas medidas no logra estabilizar la economía y la inflación se dispara a cifras astronómicas, empeorando la situación de los más pobres. Se conocen algunos actos de corrupción y el terrorismo da inicio a su escalada de dolor y muerte.

Pregunto ¿Lo descrito hasta aquí no es similar a la situación que vive actualmente la hermana República de Venezuela, luego de más de 20 años de  pretender implantar el Socialismo del Siglo XXI? Claro, con la diferencia del terrorismo, que por lo visto lo controlan reprimiendo a la población.

El año 1990 asume el poder el Ing. Alberto Fujimori y atendiendo a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional y otras entidades internacionales decide estabilizar la economía para poder acceder a nuevos préstamos que impulsen el desarrollo del país, por lo que suelta el famoso “Fuji Shock”, encomendándonos “Que Dios nos ampare”, con lo cual los precios de los productos de primera necesidad se disparan afectando a la clase popular especialmente, dio inicio a la venta de las empresas públicas más rentables, al amparo de la nueva Constitución Política, que permite el ingreso del capital extranjero en las mismas condiciones que las del nacional, entre otras medidas, con los que logra estabilizar la economía, expresada en el control de la inflación, disminución de la deuda pública, pago oportuno de nuestras obligaciones,  generando superávit fiscal, es decir los ingresos superan a los egresos del estado, incremento paulatino del PBI, que refleja el aumento de la producción nacional, etc, situación que nos acompaña hasta la fecha, por lo que las entidades especializadas del exterior  califican de sólidos fundamentos macroeconómicos, generando confianza en los inversionistas. Pero eso nos ha costado muchísimo a los peruanos, por lo que perderla con una nueva aventura socialista sería imperdonable.

Es necesario precisar que la nueva Constitución Política consagra la Economía Social de Merado como sistema económico, que permite la intervención estatal en busca del equilibrio o corrección de los resultados del mercado y la implementación de programas sociales en beneficio de la población más vulnerable, con la finalidad de sacarlos de esa situación y accedan a oportunidades de desarrollo personal, familiar y social.

Es innegable que la Constitución Política requiere algunas enmiendas pero orientadas básicamente  a combatir la corrupción y hacer eficiente al Estado.