El Templo de Shillacoto no solo es más grande que el Templo de las Manos Cruzadas de Kotosh, sino el más grande de la tradición mito en los andes, según explicó el arqueólogo Carlos Viviano, jefe de campo del proyecto de excavación e investigación en el Alto Marañón y Alto Huallaga.

Sin embargo —advirtió— el desmonte y la basura arrojada desde los años 70 han puesto en grave crisis la estructura de piedras con amargasa que fue puesta a la luz por primera vez en la década de los 60 por el arqueólogo japonés Chiaki Kano.

“Después de un mes de excavaciones se ha podido exponer el acceso del templo de Shillacoto de 4000 años antes de Cristo y hemos podido observar que el estado de conservación del piso, de las banquetas, los muros está en situación critica porque la población arroja basura y desmonte”, explica Carlos Viviano

Los ácidos de la basura están afectando la arcilla de los pisos y la argamasa de los muros y las piedras puntiagudas arrojadas con el desmonte en la zona arqueológica están destrozando los enlucidos de los muros y el piso de la milenaria infraestructura. Y el peso de la basura y desmonte está desplazando los muros y sacando las piedras de su lugar.

Como si no fuera suficiente, la humedad hace lo suyo para destruir Shillacoto. La “basura al ser porosa deja pasar la humedad de la lluvia (…) muro y piso absorben la humedad y están desintegrándose”, anota el arqueólogo que es parte de la empresa Yachay Runa Management Consulting Arqueología y Cultura a cargo de las excavacaciones.

TEMPLO MÁS GRANDE

Carlos Viviano explica que el Templo de Shillacoto es más grande que el descubierto en Kotosh, lo que implica que sería más importante que éste que fue considerado hasta hace algunos años el templo más antiguo de América.

“Su característica de templo se debe primero al gasto de energía en su construcción: implica el movimiento de mucha gente (…); su carácter sacro es el fogón central que en otros lugares como en el caso de Kotoshs servía para quemar ofrendas. Aquí estamos viendo que era un edificio público en el cual se reunía la gente para quemar objetos de prestigio”, indica.

A esas características se suma que está ubicado en la confluencia de dos ríos (Huallaga e Higueras), que para las sociedades andinas era zona sagrada y su acceso está orientado hacia Marabamba, una zona sacra que tiene pinturas rupestres y sitios arqueológicos y hasta ahora frecuentado por brujos; además que Kotosh está hacia Marabamba, explica el arqueólogo.

Añade que Kotosh y Shillacoto son contemporáneos y no se descarta que el primero haya sido una zona anexa de Shillacoto.

Lo que sí está claro para el profesional es que  “Shillacoto era más importante que el mismo Kotosh”.

“El templo [de Shillacoto] es similar en diseño [al de Kotosh]: un edificio de planta cuadrangular que tiene un piso a desnivel con fogón central (…); se diferencia porque supera el doble del tamaño de Kotosh. Estamos hablando de uno de los templos de la tradición mito más grande de los andes”, sostiene Carlos Viviano.

Indica que aún es “incierto” si alrededor del templo hay habitaciones.  “Sabemos que había más arquitectura alrededor del templo”, indica al referir que en la zona sur han hecho otra excavación y encontrado restos de un muro aparentemente más delgado y un ducto de ventilación.

OTRO TEMPLO PODRÍA HABER

Carlos Viviano señaló que esta semana acabarán las excavaciones en la misma zona excavada por los japoneses, pero además harán sondeos en el piso para verificar si hay otro templo más abajo, “porque era tradición superponer templo sobre templo”, indica.

Advierte que de existir un templo debajo de la estructura descubierta, “estaríamos hablando de un templo mas antiguo que el que estamos viendo”.

Tras obtener las muestra para establecer las fechas de carbono 14, los arqueólogos harán la conservación preventiva y enterrarán con arena limpia la zona estudiada, para luego presentar un proyecto de mayor envergadura que permita no solo exponer el templo completo de Shillacoto, sino también su puesta en valor.

Carlos Viviano, jefe de campo del proyecto de excavaciones.

Al sur se hallaron restos de muro y ducto de ventilación