Josué Canchari de la Cruz
Aún están latentes los recuerdos imborrables de nuestra infancia, donde no teníamos muchas obligaciones a parte de estudiar, hacer la tarea. Seguro que para muchos fue una época que nunca se olvidarán. Ahora me pregunto, ¿por qué cada vez tenemos más obligaciones por realizar y menos actividad familiar?

Nuestras actividades académicas inician desde la edad de 3 años; en inicial tres años, luego primaria seis años, secundaria cinco años, universidad cinco años, pos grado dos años. En total son casi 21 años de estudios en nuestra vida, todo para terminar trabajando hasta tener 65 años de edad. Sólo fuimos “libre” los tres primeros años y después de jubilarse. Cuando somos niños tenemos mucho tiempo, energía, pero no tienes recursos económicos; de adulto no tenemos mucho tiempo, pero sí tenemos dinero y energía y por último cuando nos jubilamos tenemos tiempo, dinero, pero no tenemos las energías suficientes para disfrutar de la vida. ¿Entonces cual es el equilibrio para disfrutar la vida? Quizá la respuesta sea distinta de acuerdo a la mirada de cada uno y no existe una fórmula mágica que pueda funcionar para todos.

La competencia inicia en nuestra vida desde la fecundación y se extiende en toda nuestra etapa (examen de cursos, examen de ingreso, examen para puesto laboral, etc). Ahora vivimos un mundo competitivo que paulatinamente nos está “deshumanizando”, cada vez somos menos humanos, aunque suena raro, pero si no cambiamos el rumbo nuestro futuro será habitado por “seres inhumanos”

La formación humanista que se implantaba en la generación pasada, hoy en día se ha perdido. En la actualidad, por no decir todas las instituciones educativas apuntan a que sus alumnos destaquen académicamente (marketing), sin importar el lado humano, a cuesta de sacrificio que muchos de estos estudiantes tienen que renunciar a ser niños (etapa de juegos), renunciar a la actividad familiar que es la institución más importante de la vida. Qué calidez de personas podemos esperar de los estudiantes que no tienen encuentro al medio con los padres en el llamado “ritual” del almuerzo, que es un momento para la comunicación bipartita de padres e hijos, lo cual da como resultado la calidez de persona. Qué podemos esperar de personas que no tienen “tiempo” para insertarse en la actividad familiar, pues sólo se está formando “inhumanos”. A diario se observa a personas insensibles, que tiran la basura a la calle, que sustraen cosas ajenas, que maltratan a otras personas, simplemente no les interesa los demás.

A todo lo mencionado se suma que a medida que pasa el tiempo, los seres humanos vivimos de tal manera que somos esclavos de la tecnología, cada vez la necesidad tecnológica aumenta y esto es inversamente proporcional a la actividad familiar, que lejos de apoyar a las familias hacen que se distancien, como dice el dicho “Podrán estar cerca, pero se sienten distante”

A medida que pasan los años, los humanos nos estamos “deshumanizándonos”, vemos que la educación se esté “robotizando” a nuestros hijos, con el único objetivo de ser los mejores académicamente, sin interesarse en la educación humanística.

“La sociedad está formando a humanos a ser “inhumanos” e insensibles frente a los problemas de la sociedad”.