Luego de que el Congreso de la República no alcanzó los votos para declarar la vacancia de la Presidencia de la República por incapacidad moral permanente del mandatario Pedro Pablo Kuczynski, preguntábamos cuál era el precio que iba a pagar Pedro Pablo Kuczynski por la abstención de Kenji Fujimori y otros 9 congresistas de los 70 que integran la bancada de Fuerza Popular liderada por su hermana Keiko Fujimori. Tres días después el propio PPK dio la respuesta: El indulto al padre de Kenji y Keiko, Alberto Fujimori, preso por corrupción y asesinatos en su régimen autocrático.

Pero la excarcelación de Fujimori ha desatado la protesta de un sector de ciudadanos en las calles desde las pocas horas que se conoció el indulto, pero también la celebración de otro.

Así, en la Noche Buena hemos pasado de la resaca de la crisis política por el pedido de la vacancia presidencial a la polarización del país por el indulto a Fujimori.

En un mensaje a la nación, Kuczynski ha asegurado que su decisión de indultar a Fujimori es “humanitario”. Sin embargo el contexto y los vicios que lo rodean desmienten al mandatario y en cambio dejan la sensación de un negociado bajo la mesa.

Kuczynski se salvó de la vacancia por “incapacidad moral permanente” por sus contratos con Odebrecht, pero lo hizo con una inmoralidad. Los días dirán el costo de esa decisión.