Germán Vargas Farías

En la Biblia hay varias formas de llamar a los perversos, pero hay una que encontré ayer que me pareció precisa y pertinente para referirnos a sujetos como  aquellos cuya catadura hemos conocido gracias a la investigación periodística de IDL – Reporteros, “manos manchadas y bolsillos llenos de soborno” (Salmo 26).

Como han señalado ayer,  a través de un pronunciamiento público, la Comisión Episcopal de Acción Social-CEAS, el Concilio Nacional Evangélico del Perú – CONEP, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos – CNDDHH,  la Confederación General de Trabajadores del Perú-CGTP, entre otras decenas de organizaciones y redes de la sociedad civil, “los audios evidencian que los miembros del CNM implicados no tienen límite alguno y han puesto en riesgo la legitimidad de la función pública, usando esta para propósitos delictivos”.

Pero lo que hemos escuchado no solo involucra a integrantes del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), también compromete a jueces de la Corte Suprema de Justicia y la Corte Superior de Justicia del Callao. El audio más repugnante, sin embargo, es uno que protagoniza el juez César Hinostroza, presidente de la Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema nada menos.

“¿Qué es lo que quieren?, ¿que le baje la pena o que lo declaren inocente? ”, dice Hinostroza Pariachi, sin importarle que se trate del abusador sexual de una niña de entre diez y once años.

En el Perú aproximadamente diez mujeres son violadas cada día, ocho de ellas son niñas o adolescentes, y al menos cinco se convierten en madres producto de la violación sexual. Es decir, cada año se daña irreparablemente la vida de miles de niñas y adolescentes, pero, como verá, hay delincuentes, que simulan ser jueces, dispuestos a preguntarle al violador ¿qué es lo que quiere?, ¿que le rebaje la pena o lo declare inocente?

No tienen límites, ni el más mínimo sentido de la decencia. Son descubiertos y ninguna señal de arrepentimiento. Lo que para usted y para mí es delictivo y asqueroso, para ellos es intrascendente y no tiene relevancia penal.  Se esconden tras un legalismo que le hace trampa a la justicia.

No están solos. Hay otros como ellos, y tienen poder. Usan y repiten la coartada: “se ha violado el secreto de sus comunicaciones”, “es inconstitucional”, dicen. Como si el derecho y la justicia fuese solo para ellos. Pero allí están sus aliados, o cómplices, en el Congreso, prestos para investigar ¿a los criminales?, no, para investigar y fastidiar a quienes desentrañaron la inmundicia.

Allí están sus cómplices en la prensa, para hacerles eco, restándole valor a la denuncia; y en grupos como aquél que se hace llamar “Con mis hijos no te metas”, que al tiempo que revela su desprecio a la justicia y el derecho, desnuda su apego a  sus prejuicios y al poder.

“Exigimos la suspensión inmediata del juez Hinostroza, y que sea sometido a investigación por el órgano judicial que corresponde, la cual debiera concluir con una efectiva y ejemplar sanción”, dicen las organizaciones de la sociedad civil en el pronunciamiento antes referido. Lo mismo afirma el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables-MIMP que añade, además: “Los derechos de los niños, niñas y adolescentes no son negociables”.

El desafío que enfrentamos es muy grande y no se limita al retiro de un grupo de delincuentes enquistado en las instituciones del sistema de justicia. Hace falta reclamar y proponer una reforma integral del sistema de justicia que garantice el acceso a la justicia para todos. Hace falta que se asuma un liderazgo firme y activo contra la corrupción, y ese rol le corresponde al presidente de la República.  Y hace falta ejercer nuestra ciudadanía manteniéndonos alertas y movilizados para -como dice el pronunciamiento-  “impedir que las redes del crimen mutilen la justicia, la democracia y nuestro futuro”.

Para que aquellos que tienen las manos manchadas y bolsillos llenos de soborno, no se sigan saliendo con la suya, es hora de actuar.

“Hace falta reclamar y proponer una reforma integral del sistema de justicia que garantice el acceso a la justicia para todos”