Las declaraciones de empresarios ante el Ministerio Público reconociendo sus aportes a la campaña electoral de la candidata presidencia del fujimorismo Keiko Fujimori ponen a luz aquello que era secreto a voces, cuestionan nuestro sistema político y exigen las reformas urgentes para que los partidos políticos —tan necesarios en una democracia como las columnas de un edificio— se fortalezcan y rompan con este tipo de dependencia y clientelaje económico, que luego en el poder se transforma en corrupción.

Si bien se han realizado modificaciones a las normas con relación a los aportes privados, es necesario que el nuevo Congreso revise y elimine toda posibilidad de financiamiento privado y en cambio el Estado asigne partidas a cada partido político para que la competencia electoral sea más pareja y no se imponga el candidato del dinero.

Necesitamos como país mejorar mucho nuestro sistema electoral y es momento de hacerlo para que las bombas de los conflictos sociales no vuelvan a explotarnos en la cara y otra vez nos arrastren a una espiral de violencia.

No necesitamos llegar a una situación de convulsión social como la que vive Chile para entender que necesitamos mejorar nuestras normas, mejorar nuestros sistemas político, judicial, económico.

Es tiempo de cambios y ojalá así lo entiendan los electores y los candidatos.