Andrés Fernández Encalada

Trece años consecutivos personifica a Jesucristo nuestro actor huanuqueño TOÑO ROBLES. En cada oportunidad representa su papel con mayor realismo. El público que asiste cada  año a Churubamba aprecia todos los pasajes de la pasión de Cristo, desde que es juzgado en el coliseo del distrito de Churubamba, el cual se colma de espectadores desde muy temprano, donde nuestro actor recibe los primeros latigazos en la espalda y las piernas hasta que brote sangre, ante los gritos de los asistentes, sobre todo de los niños, quienes lanzan botellas de gaseosa entre otros proyectiles a los (soldados romanos) que lo castigan.

Luego inicia su recorrido cargando la cruz de madera que pesa 70 kilos, hasta llegar al cerro donde será crucificado (tres kilómetros aproximadamente). Lo acompañan miles de personas. En el indicado lugar se procede a colocar al actor en la cruz que cargó todo el trayecto, instantes que uno de los “soldados” le clava en la palma de la mano un clavo de regular dimensión, atravesándolo. Instantes en que muchos lloran, gritan, insultan a los soldados verdugos de “Jesucristo”, que representó una vez más con mucho realismo el actor Toño Robles.

A Toño Robles, a los más de cien actores que también fueron partícipes de este teatro religioso, a los organizadores, a las más de 20 mil personas que asistieron, a todos en general nuestras más sinceras felicitaciones.

Esperamos que para el próximo año se superen algunos errores, sobre todo el tránsito vehicular que fue un caos.