El presidente Martín Vizcarra juramentó este lunes a su primer gabinete ministerial, conformado por un número importante de viceministros o exviceministros y otros nombres poco conocidos en el ambiente político.

El llamado gabinete de promoción tiene ahora la misión de poner a marchar el país que está paralizado, en medio de una crisis política generada por las coimas pagadas por Odebrecht en el país para adjudicarse obras públicas, el financiamiento de campañas electorales de casi toda la clase política del país y la renuncia del presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski por los vídeos que muestran a congresistas en aparente compra de votos para evitar la vacancia presidencial por incapacidad moral debido a los vínculos de Kuczynski con Odebrecht.

El hecho que varios de los nuevos ministros hayan sido viceministros es una fortaleza en la medida que ya conocen el sector, saben de las debilidades y fortalezas y eso debe acortar el plazo para adaptarse a la función y la toma de decisiones.

La llegada de rostros nuevos le da oxígeno al Gabinete, lo que hace suponer que hará más fácil conseguir en el Congreso el voto de confianza.

Ahora bien, salir de la crisis política va llevar más tiempo de lo que puede pensarse, porque eso necesariamente pasa también porque se imponga la justicia y se sancione la corrupción y a sus protagonistas.